Canto Gregoriano

La Santa Misa desde el canto gregoriano 12 – Domingo de Resurrección

Unos pocos versos del salmo 138 se convierten en el texto del introito más importante del repertorio gregoriano, en el que como también dice el Evangelio de San Juan, Jesús aparece por primera vez ante María Magdalena, y le da a esta el mandato de anunciar la Resurrección. El texto del introito (Sal. 138, 18.…

La Santa Misa desde el canto gregoriano 10 – IV domingo de Cuaresma

El paralelismo entre este día y el III domingo de Adviento es evidente, y no solo por lo más visible, que los ornamentos cambien del color morado al color rosa. Son dos fiestas que la liturgia coloca en el centro de los dos tiempos penitenciales del año: Adviento y Cuaresma. El domingo Gaudete y el…

La Santa Misa desde el canto gregoriano 09 – III domingo de Cuaresma

Desde el punto de vista musical, y más concretamente, modal, la Misa del III domingo de Cuaresma se abre con un anuncio inesperado. Una melodía exuberante, llena de luz, compuesta en VII modo, tetrardus autenticus, como ocurre en días especialmente importantes en el itinerario cristológico (Navidad, con el introito Puer natus est, y Ascensión, con…

Lex Orandi. Un diario de oración y formación

Lex Orandi se trata de un diario De oración y formación en el que se puede encontrar para cada día algunos elementos como la reflexión diaria sobre las lecturas, santoral y efemérides y otros elementos formativos. Todos ellos están sacados de diferentes artículos y reunidos para poder leer cada día algunas referencias.

Los títulos se refieren a la fecha del domingo en que se publica para toda la semana.

La Santa Misa desde el canto gregoriano 01 – I Domingo de Adviento.

El introito con el que comienza el año litúrgico, Ad te levavi, aparece en los códices medievales, también en los cantorales, con una gran ‘A’, primera letra del alfabeto, signo de Cristo como Alpha. Del mismo modo, el canto que abre el Oficio en el nuevo año litúrgico comienza también por esta letra: el responsorio Aspiciens a longe.

El texto del introito, tomado de los primeros tres versículos del salmo 24, dice: Ad te levavi animam meam: Deus meus in te confido, non erubescam: neque irrideant me inimici mei: etenim universo qui te exspectant, non confundentur (“A ti, Señor, elevo mi alma: Dios mío, en Ti confío; no me sienta avergonzado. Ni se burlen de mí mis enemigos; porque todos los que en Ti esperan, no serán decepcionados”). El versículo del introito, tomado también del salmo 24, dice: Vias tuas, Domine, demonstra mihi: et semitas tuas edoce me (Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas).

El mismo texto es utilizado también para el gradual y el ofertorio, aunque con algunas variantes debidas a la utilización de diferentes traducciones de la Biblia. Por ejemplo, el versículo del gradual dice Vias tuas, Domine, notas fac mihi: et semitas tuas edoce me; y el ofertorio dice Ad te, Domine, levavi animam meam […]. Cada uno de estos cantos con mismo texto aporta diferentes significados, pues cada uno tiene una elaboración estilística diferente. En lo que a cantos de la Misa se refiere, los de entrada y comunión están siempre compuestos en un estilo semiornamentado, mientras que el gradual, el aleluya, el tracto y el ofertorio están en  un estilo muy ornamentado o melismático. Los cantos en estilo simple se reservan habitualmente para el Oficio.

El primer inciso melódico del introito de Ad te levavi nos eleva musicalmente, pues desde el Re sube hasta el Do, lo que ayuda a la elevación espiritual, tal como dice el texto. La tensión se acumula en las palabas Deus meus in te confido, cuando la melodía se apoya en la dominante (la nota Do), y se resuelve por completo en erubescam, cuando la melodía reposa en la tónica o nota finalis (Sol). Nos hemos alzado, confiando en el Señor, y hemos descendido hasta concluir con serenidad, porque no nos sentiremos avergonzados. Algo similar sucede en la segunda sección del introito, pues de la tensión de la primera parte, cuya melodía se mueve de nuevo en el extremo superior, en torno al Do, desciende al Sol con seguridad y confianza en el Señor.

El introito es toda una declaración de intenciones por parte del cantor. Es su primera invocación en el nuevo año litúrgico, durante el cual cantará para el Señor, confiando plenamente en Él.

Son muchas las versiones de este canto que se pueden encontrar fácilmente. He aquí una tomada de la página de youtube Graduale Project: https://www.youtube.com/watch?v=2U3Qsv3jThk

La Medalla Milagrosa

José-Manuel Villar Suárez, C. M.

¿Qué vio Catalina en el anverso y reverso de la medalla? Según sus escritos, la Santísima Virgen llevaba «un vestido liso de seda blanco-aurora sin costura; un velo blanco que le cubría la cabeza y le descendía por ambos lados hasta los pies; sobre su cabello liso, una especie de pañoleta terminada en un pequeño encaje aproximadamente de dos dedos de ancho. Tenía el rostro bastante descubierto y sus ojos tan pronto se elevaba en el cielo como miraban a la tierra, era bellísimo; en sus manos elevadas a la altura del estómago de una manera muy natural llevaba una esfera o globo, con una crucecita de oro encima, que representaba al mundo, ofrecido por ella a Nuestro Señor, y sus pies se apoyaban en la mitad de otro globo sobre la cabeza de una serpiente de color verdoso con manchas amarillas. De pronto, los dedos de aquellas manos que sostenían y ofrecían el mundo se llenaron de anillos y piedras preciosas, de las que salían rayos de luz, siempre extendiéndose hasta llenar la parte baja, de modo que ya no se podían ver sus pies; y en lo alto del cuadro, un poco ovalado, había estas palabras: ‘Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti'». Al mismo tiempo, Catalina escucha: «Este globo que ves representa el mundo entero y a cada persona en particular; estos rayos de luz son el símbolo de las gracias que distribuyo a las personas que me las piden».

Después el cuadro dió la vuelta. Catalina vio el reverso, pero no lo describe hasta que, un día, en la meditación, oyó una voz que le decía: «La letra M y los dos corazones dicen bastante». Así lo dice su confesor el padre Aladel: «En el reverso vió la letra M con una cruz encima y debajo los sagrados corazones de Jesús y María». Éstos son los elementos del reverso de la medalla: arriba el signo más importante, la cruz, como naciendo de la letra M e íntimamente entrelazado con ella. Debajo los dos corazones, unidos por los signos del amor: espinas, espada y llamas. Y en torno las doce estrellas del Apocalipsis. Catalina oye una voz que decía: » Di que acuñen una medalla según este modelo: todas las personas que la lleven recibirán grandes gracias».

De esta forma nace, la conocida en todo el mundo, como Medalla Milagrosa.

José-Manuel Villar Suárez, «Santa María Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa» en J.-A. MArtínez Puche (dir.), Nuevo Año Cristiano. Noviembre, (Madrid 2001), 466-474.

Dictionnaire d’Archéologie Chrétienne et de Liturgie

La Bibliothèque nationale de France tiene digitalizada esta obra de gran interés para la historia de la liturgia. A continuación los enlaces para visualizar cada tomo.

Tome 1 (I) – A-Ame

Tome 1 (II) – Amict-Azymes

Tome 2 (I) – B-Byzantin (Art)

Tome 2 (II) – C-Césène

Tome 3 (I) – Chainage-Chypre

Tome 3 (II) – Cia-Cyz

Tome 4 (I) – D-Domestici

Tome 4 (II) – Dominicale-Employé

Tome 5 (I) – Encaustique-Feux

Tome 5 (II) – Fiançailles-Fustel de Coulanges

Tome 6 (I) – G-Gotha

Tome 6 (II) – Gothicum-Hypsistariens

Tome 7 (I) – I-Invitatoire

Tome 7 (II) – Iona-Jubilus

Tom 8 (I) – Judaïsme-Latin

Tome 8 (II) – Latran-Lexique

Tome 9 (I) – Lexique-Listes épiscopales

Tome 9 (II) – Lit-Lydie

Tome 10 (I) – Lyon-Manosque

Tome 10 (II) – Mans (Le)-Maximin (Saint-)

Tome 11 (I) – Maximum (Édit de)-Monza

Tome 11 (II) – Minister-Monza

Tome 12 (I) – Mora vocis-Noé

Tome 12 (II) – Noirmoutier-Orvieto

Tome 13 (I) – Os-Papyrus

Tome 13 (II) – Pâques-Peinture

Tome 14 (II) – Portier-Rome. Bibliothèque et Archives Pontificales

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Publication initiale du 23 mars 2010

Dictionnaire d’archéologie chrétienne et de liturgie
Publié par Dom Fernand cabrol et Dom Henri Leclercq

Volume 1
Tome I

Volume 3
Tome I
Tome II

Volume 4
Tome I
Tome II

Volume 5
Tome I
Tome II

Volume 14
Tome II

Jueves Eucarístico y Sacerdotal

Citas sobre eucaristía y sacerdocio

San Hilario de Poitiers, Tratado sobre el salmo 128 (JES)

“Tus hijos, como renuevos del olivo, alrededor de tu mesa. No dice que estarán en torno al convite sino en torno a la mesa. Pues se trata de la mesa del Señor, de la cual tomaremos el alimento, el pan vivo; el cual tiene esta virtud, que como él mismo vive, vivifique también a aquellos que lo reciben”. — San Hilario de Poitiers, Tratado sobre el salmo 128

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Cirilonas, Homilía (JES)

“ En lugar de aquella primera vid, que dio vinagre a su Señor (cf. Is 5,2), ha brotado para nosotros del seno de la Virgen la vid verdadera. Ésta es la vid que da de comer a los hombres y les comunica la vida. Ésta es la vid que consuela con su bebida las almas de los afligidos. Ésta es la vid que con su vino purifica al mundo del pecado. Él es el racimo de uvas que a la noche en el cenáculo, él mismo se ha exprimido y se ha entregado a los discípulos en el cáliz como…

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San Clemente de Alejandría, El Pedagogo (JES)

“Doble es la sangre del Señor: pues una es carnal, con la cual fuimos redimidos de la muerte; otra espiritual, con la cual fuimos ungidos. Y beber la Sangre de Jesús es esto: ser hecho partícipe de la incorrupción del Señor. Pues la fuerza del Verbo es el Espíritu, como la sangre lo es de la carne. Así como el vino se mezcla con el agua, así el Espíritu con el hombre. La mezcla [de vino y agua], es un convite para la fe… quienes son participes por la fe son santificados en cuerpo y alma”. — San Clemente de…

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Orígenes, Sobre el éxodo (JES)

“Conocéis vosotros, los que soléis asistir a los divinos misterios, como cuando recibís el cuerpo del Señor, lo guardáis con toda cautela y veneración, para que no se caiga ni un poco de él, ni desaparezca algo del don consagrado. Pues os creéis reos, y rectamente por cierto, si se pierde algo de él por negligencia. Y, si empleáis, y con razón, tanta cautela para conservar su cuerpo, ¿cómo juzgáis cosa menos impía haber descuidado su palabra que su cuerpo?”. — Orígenes, Sobre el Éxodo, Homilía 13,3.

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San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos (JES)

“No siento placer por la comida corruptible ni por los deleites de esta vida. El pan de Dios quiero, que es la carne de Jesucristo, el del linaje de David; y por bebida quiero la sangre, de él, el cuel es caridad incorrumtible”. — San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos

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San Ignacio de Antioquía, Carta a los Filadelfios (JES)

“Esforzaos, por lo tanto, por usar de una sola Eucaristía; pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno solo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo altar, como un solo obispo junto con el presbiterio y con los diáconos consiervos míos; a fin de que cuanto hagáis, todo lo hagáis seguán Dios”. — San Ignacio de Antioquía, Carta a los Filadelfios

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Elementos de la Corona de Adviento

En los días en que nos acercamos al inicio del Adviento podemos ir preparando su comienzo a través de una sencilla corona que poner en nuestro oratorio particular (ese rincón donde rezas). La corona de adviento tiene tres elementos fundamentales.

  1. Tal como dice la bendición de la corona de adviento los ramos verdes que significan la vida y la esperanza, y que son recogidos en el bosque, en la naturaleza. Es necesario evitar hacer una corona de adviento de ramas artificiales.
  2. Las ramas se disponen en forma circular, símbolo de la eternidad de Dios. El adviento nos recuerda que el Señor volverá para hacernos participar de esa vida divina que no tiene fin.
  3. Los cuatro cirios que se colocan en la corona son símbolo del incremento de la luz conforme se avanza en el Adviento. Mientras experimentamos en las horas del día un aumento de la sombra sobre la luz, nuestra esperanza nos dice que la luz siempre vencerá la tiniebla.

Esa corona, ya sin los cirios puede servir de pesebre para colocar el niño Jesús en Navidad, así que no olvides hacerla del tamaño adecuado a la imagen que tengas.

Bendición de la corona de Adviento

CAPITULO XXXVII
BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO

1235. La corona de Adviento o corona de las luces de Adviento es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya su significado religioso.
1236. La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la extensión gradual hacia la amplitud de las luces de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.
1237. La corona de adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el hijo de dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.

I. Rito de la bendición en familia.

II. Rito de la bendición en la Iglesia.

I. Rito de la bendición en familia

1238. El ministro, al comenzar la celebración dice:

Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
R/. Que hizo el cielo y la tierra.

Monición introductoria.
El ministro introduce la celebración con estas palabras u otra semejantes:

Al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza.
El encender, semana tras semana, los cuatro cilios de la corona debe significar nuestra gradual preparación para recibir la luz de la Navidad.


1239. Uno de los presentes, o el mismo ministro, lee un breve texto de las sagrada escritura, por ejemplo:
Is 60,1: ¡Levántate y resplandece, Jerusalén, porque llega tu luz; la gloria del señor amanece sobre ti!

1240. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor,
que se avecina como luz esplendorosa
para iluminar a los que hacemos en las tinieblas
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque
y la adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo,
ilumina todas las oscuridades.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana de adviento.

II. Rito de la bendición en la Iglesia

1241. La corona de adviento, que se ha instalado en la iglesia, se puede bendecir el comienzo de la misa. La bendición será después del saludo inicial, en lugar del acto penitencial.

Monición introductoria.
Después del saludo, el ministro dice:

Hermanos: al comenzar el nuevo año litúrgico vamos a bendecir esta corona con que inauguramos también el tiempo de Adviento. Sus luces nos recuerdan que Jesucristo es la luz del mundo. Su color verde significa la vida y la esperanza. La corona de Adviento es, pues, un símbolo de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte, porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre y nos ha dado la verdadera vida.
El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona debe significar nuestra de natural preparación para recibir la luz de la Navidad. Por eso hoy, primer domingo de Adviento, bendecimos esta corona y encendemos su primer cirio.


1242. Luego el ministro, si es sacerdote o diácono, con las manos extendidas, si es laico, con las manos juntas, dice la oración de bendición:

Oremos.
La tierra, Señor, se alegra en estos días,
y tu Iglesia desborda de gozo ante tu Hijo, el Señor,
que se avecina como luz esplendorosa
para iluminar a los que hacemos en las tinieblas
de la ignorancia, del dolor y del pecado.
Lleno de esperanza en su venida,
tu pueblo ha preparado esta corona con ramos del bosque
y la adornado con luces.
Ahora, pues, que vamos a empezar
el tiempo de preparación para la venida de tu Hijo,
te pedimos, Señor,
que, mientras se acrecienta cada día
el esplendor de esta corona, con nuevas luces,
a nosotros nos ilumines
con el esplendor de aquel que, por ser la luz del mundo,
ilumina todas las oscuridades.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Y se enciende el cirio que corresponda según la semana de adviento.

© Conferencia Episcopal Española.

ÚLTIMAS PUBLICACIONES, NOTICIAS Y COLABORACIONES

El sentido bíblico del número 40

La duración de la Cuaresma, inspirada en los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, tiene otros referentes bíblicos que conviene recordar para entender…

Proto-evangelio de Santiago

El Proto-evangelio de Santiago es un texto apócrifo del nuevo testamento. Se trata de una excepción dentro de los apócrifos ya que en él se contienen tradiciones que han pasado a la vida de la Iglesia y a la iconografía religiosa.

La presentación de María en el templo

Proto-evangelio de Santiago VII

VII1. Y los meses se sucedían para la niña. Y, cuando llegó a la edad de dos años, Joaquín dijo: Llevémosla al templo del Señor, para cumplir la promesa que le hemos hecho, no sea que nos la reclame, y rechace nuestra ofrenda. Y Ana respondió: Esperemos al tercer año, a fin de que la niña no nos eche de menos. Y Joaquín repuso: Esperemos.

2. Y, cuando la niña llegó a la edad de tres años, Joaquín dijo: Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla, y que tome cada cual una lámpara, y que estas lámparas se enciendan, para que la niña no vuelva atrás, y para que su corazón no se fije en nada que esté fuera del templo del Señor. Y ellas hicieron lo que se les mandaba, hasta el momento en que subieron al templo del Señor. Y el Gran Sacerdote recibió a la niña, y, abrazándola, la bendijo, y exclamó: El Señor ha glorificado tu nombre en todas las generaciones. Y en ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por Él concedida a los hijos de Israel.

3. E hizo sentarse a la niña en la tercera grada del altar, y el Señor envió su gracia sobre ella, y ella danzó sobre sus pies y toda la casa de Israel la amó.

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opusdei.org

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