La Santa Misa desde el canto gregoriano. Presentación.

“La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas” (Sacrosanctum Concilium 116).

Reconociendo el valor del canto gregoriano en sí mismo y en/para la Iglesia, dedicaremos desde el próximo sábado, víspera del comienzo del nuevo año litúrgico, un pequeño artículo semanal -durante «los tiempos fuertes» del año litúrgico- que nos acerque a la liturgia de la Misa dominical desde el canto gregoriano.

Los cantos de la misa se encuentran en el Graduale Romanum (1908), escritos en notación cuadrada negra sobre tetragrama, como lo fue, aunque con variantes tipográficas, desde la baja edad media. Esta notación, que señala las notas a cantar, no contiene en cambio aspectos rítmicos y fraseológicos –o al menos son escasos e insuficientes-. El Graduale Triplex (1979), un libro científico, añade a la edición vaticana dos notaciones adiastemáticas, pertenecientes a dos centros de notación musical diferentes. Por encima del tetragrama, en color negro, aparece la notación del códice Laon 239, único representante de la escuela de notación metense, escrito en torno al año 885. Por debajo, en color rojo, se encuentra escrita la notación de Saint Gall, recogida en varios códices de entre los siglos IX y XI. El más importante para nosotros será el códice de Einsidlen 121, escrito hacia el año 960. Estas notaciones no reflejan la altura exacta de los sonidos. En una época en la que la memoria estaba muy viva, la notación sirve para ayudar a recordar el canto, un canto que se conocía muy bien y estaba en la memoria de todos cuantos cantaban.

Podemos hablar de tres fases o proyectos en la composición de este repertorio, que tuvo lugar en la Galia, concretamente en el entorno de Metz, en la segunda mitad del siglo VIII: el proyecto textual, el estético y el retórico. El devenir del repertorio propició que en el siglo XIX, desde la Abadía de Solesmes, se comenzara el movimiento de restauración de las antiguas melodías, que debido al paso del tiempo, a la transmisión oral y a las nuevas modas, habían sido alteradas en diferente medida. Este movimiento, que no ha concluido, propició la elaboración de la editio typica del Gradual Romanum y de diferentes ediciones científicas, como el Graduale Triplex, ya mencionado.

La restauración de estas antiguas melodías, y más aún, el estudio de los neumas, nos permite no solo acercarnos a cómo pensamos que podía ser cantado este repertorio en el momento de escritura de los códices adiastemáticos, sino también a cómo proclamar correctamente la Palabra de Dios en un plano sonoro superior al de lo hablado.

El conocimiento de los signos neumáticos permite que podamos “acercanos” a la mente del cantor medieval. Al amanuense de los siglos IX y X no le interesaba plasmar sobre el pergamino ni la melodía, ni el valor, ni tan siquiera unos criterios ejecutivos; lo que le interesaba era traducir en signos el significado de un texto sagrado. Por todo esto es muy importante la semiología, la disciplina que estudia los neumas. El objetivo de esta es reconocer el signo para poder descubrir su significado.

En los siguientes enlaces se puede acceder a diferentes conferencias en las que se tratan aspectos relativos a la historia del canto gregoriano, el proyecto de composición al que anteriormente se aludía, la notación, la modalidad y el incremento del repertorio en época tardomedieval y moderna; temas que, desde la próxima semana, nos ayudarán a comprender mejor los artículos que nos introducirán a la Santa Misa desde el canto gregoriano.

Códice de Hartker (finales del siglo X). La imagen muestra la leyenda del proceso de composición del canto gregoriano. El Espíritu Santo, en forma de paloma, transmite las melodías a San Gregorio Magno (590-604), quien las dicta a un copista que escribe los neumas sobre una tablilla de cera.

Abdías, el profeta más breve

El 19 de noviembre, la iglesia conmemora al profeta Abdías. Uno de los justos del antiguo testamento que vivieron las promesas del Mesías.

«Con el escrito más breve de la Biblia, 21 versículos, Abdías se laza contra Edón, que se ha aprovechado de la destrucción de Jerusalén del año 586 a.C. para aumentar sus territorios: espera, por ello, el castigo del pueblo invasor y un resarcimiento de los daños sufridos» (E. Susi, «Profetas menores» en Diccionario de los santos, Madrid 2000, 1943).

LIBRO DEL PROFETA ABDÍAS

Visión de Abdías.

Esto dice el Señor Dios a Edón:
Hemos oído un mensaje del Señor,
un emisario ha sido enviado a los pueblos.
¡En pie! ¡Vamos a hacerle la guerra!
Mira, te hago pequeño
y despreciable entre las naciones.
Te ha engañado la arrogancia de tu corazón,
a ti, que habitas en los huecos de las peñas,
en la altura de tu morada.
Dices para tus adentros:
«¿Quién me echará por tierra?».
Aunque te eleves como el águila
y hagas tu nido en las estrellas,
de allí te echaré —oráculo del Señor—.
Si te vinieran por la noche
ladrones y salteadores
(¡cómo has sido arrasado!),
¿te robarían más de lo necesario?
Si te viniesen vendimiadores,
¿no dejarían algunos racimos?
Pero a Esaú lo han rebuscado,
le han descubierto sus tesoros ocultos.
Todos tus aliados te han rechazado
hasta tus fronteras.
Tus amigos te han
engañado y dominado;
los que comparten tu pan
te han puesto una trampa y dicen:
«Es incapaz de discernir».
Así pues, aquel día —oráculo del Señor—,
haré desaparecer a los sabios de Edón,
y la sensatez de la montaña de Esaú.
Se asustarán tus valientes, Temán,
de manera que no quedará ni un hombre
en la montaña de Esaú.
Por la violencia desplegada
contra tu hermano Jacob,
te cubrirá la vergüenza,
serás destruido para siempre.
El día que observabas a distancia,
cuando los extranjeros deportaban a su ejército.
Cuando los extranjeros llegaron a sus puertas
y echaron suertes sobre Jerusalén,
tú te portaste como uno de ellos.
No te regodees contemplando
el día de tu hermano,
el día de su desastre.
No te alegres por la ruina
de los hijos de Judá
el día de su desaparición.
No se desate tu boca
el día de su aflicción.
No te llegues hasta la puerta de mi pueblo
el día de su desastre.
No te regodees de su desgracia
el día de su ruina;
no te plantes en el atajo
para acabar con los que huyen;
no bloquees a los fugitivos
el día de su aflicción.
Pues llega el Día del Señor
contra todos los pueblos;
como hiciste, harán contigo,
te caerá encima la venganza.

Pues como bebisteis en mi monte santo,
beberán todos los pueblos sin parar;
beberán, tropezarán
y serán como si no fueran.
Pero en el monte Sión
quedará un resto santo;
y la casa de Jacob se apoderará
de los que la habían despojado.
La casa de Jacob será fuego,
la casa de José llama
y la casa de Esaú paja;
le darán fuego y lo consumirán.
No quedará ni un fugitivo
de la casa de Esaú.
Lo ha dicho el Señor.
Los del Negueb poseerán
la montaña de Esaú;
los de la Sefelá a los filisteos.
Poseerán los campos de Efraín
y los de Samaría; y Benjamín poseerá Galaad.
Y la multitud de los desterrados
de los hijos de Israel
poseerán el territorio de los cananeos
hasta Sarepta.
Y los desterrados de Jerusalén,
los que están en Sefarad,
poseerán las ciudades del Negueb.
Subirán triunfantes al monte Sión
para juzgar a la montaña de Esaú.
Y el Señor reinará.

Mas entradas del Santoral y efemérides de Noviembre

San Leandro

San Leandro de Sevilla, obispo y padre de la unidad en la Hispania visigodaHoy, 13 de noviembre, la Iglesia en España celebra la memoria litúrgica de San Leandro, obispo de Sevilla, una de las figuras más luminosas del siglo VI y patrono principal de la diócesis de Huelva.Nacido probablemente en Cartagena hacia el año 534,…

VII Concilio de Toledo

El 18 de noviembre de 649, es convocado el VII Concilio de Toledo.

«En el quinto año del reinado de Chindasvinto (+653) -el dieciocho de octubre-, se celebró este concilio toledano que legisló en torno a diversos puntos de disciplina eclesiástica. Se promulgaron seis cánones, entre los que destacan el último, que establece en la capital del reino una especie de sínodo perpetuo -como el endemousion oriental-, al ordenar que -por reverencia al príncipe, honor de la sede regia y consuelo del metropolitano- los obispos vecinos están obligados a residir un mes cada año en Toledo, previo aviso del metropolita y excluida la época de la cosecha y de la vendimia. La preeminencia del metropolita de Toledo empieza a afirmarse, incluso por encima del resto de los metropolitanos hispanos, con esta corte episcopal que le rodeará continuamente. Los firmantes de las actas son los metropolitas de Mérida, Sevilla, Toledo y Tarragona, junto con veintiséis obispos sufragáneos de diversas provincias y 11 procuradores de otros tantos obispos» (Félix, María Arocena, Cánones litúrgicos de los concilios hispno-visigóticos, Barcelona 2017, 28).

Más entradas sobre el Rito hispano-mozárabe

La fracción del pan

Traducción de M. Smyth, Ante Altaria (Cerf, Paris 2007) 131-133. En España, en la Galia y en Milán, la fracción se realizaba justo después de la contestatio, quizás a veces en relación con la epíclesis. Fue Gregorio el Grande quien transfirió la fracción romana después del Pater (Epist. IX, 12) al igual que en la…

Jornadas hispano-mozárabes

JORNADA HISPANO-MOZÁRABE EN TORO (ZAMORA)24 de febrero de 2023 CONFERENCIA: Cómo vivir la Cuaresma. Aprendiendo de lo mozárabe. GALERÍA FOTOGRÁFICA CELEBRACIÓN HISPANO-MOZÁRABE EN LA PARROQUIA DE SANTA MARÍA EN VILLAFÁFILA(Misa de San Tirso)28 de enero de 2024 Galería fotográfica CELEBRACIÓN HISPANO-MOZÁRABE EN LA PARROQUIA DE SAN AGUSTÍN DEL POZO (Misa en la fiesta de Santa…

Ordinario de la Misa en Rito hispano-mozárabe

RITOS INICIALES 1. El sacerdote y los ministros se dirigen al altar, mientras la schola entona el canto de entrada [el diácono puede llevar solemnemente el Evangeliario y depositarlo sobre el altar]. Praelegendum 2. El sacerdote, inclinado ante el altar, ora en silencio o recita una plegaria sacerdotal. El sacerdote besa el altar en silencio…

Más entradas de noviembre

VII Concilio de Toledo

Se establece un sínodo permanente en Toledo decretando la estancia de un mes al año de cada uno de los obispos vecinos.

San Odón de Cluny

Oración por los difuntos

Oracional con todo lo necesario para la celebración de la Novena de difuntos o de las benditas ánimas: en casa, en la parroquias o en el cementerio; en torno a la conmemoración de los difuntos, tras la muerte de un familia o conocido o en la fecha en que se conmemora su defunción. Salmos de meditación, lecturas bíblicas y preces para ayudar a la celebración comunitaria. Además, para aquellos lugares en que es costumbre que los laicos dirijan el último adiós al cuerpo del difunto ante el sepulcro, se presenta un formulario de exequias. Se completa este oracional por los difuntos con algunas oraciones procedentes de otras liturgias como la hispano-mozárabe o de autores antiguos. Esta obra pretende ser un instrumento pastoral y litúrgico para las parroquias.

Otros libros de LcE

Oración por los difuntos

Oracional para el rezo de la novena de difuntos, exequias en el cementerio y otras oraciones por los difuntos. Buen material pastoral y litúrgico.

San Alfonso Rodríguez

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El Adviento hispano-mozárabe

Seis domingos antes de celebrar el nacimiento del señor, la iglesia antigua en España, conservada hoy en el rito hispano-mozárabe, comenzaba el tiempo de preparación para la fiesta de la Navidad: el Adviento. Por tanto el Adviento hispano-mozárabe consta de seis domingos y dos ciclos: año par y año impar. Este tiempo de adviento que recuerda la venida de Cristo en la carne y evoca la segunda venida, tiene una fiesta central: la Anunciación o Encarnación que en el rito hispano mozárabe se celebra el día 18 de diciembre con el título de In die Santae Mariae (en el día de Santa María). El X Concilio de Toledo (656) estableció el cambio de fecha para esta fiesta argumentando qué «el día en que se sabe que el ángel anunció a la virgen la Concepción del verbo, y la confirmó con Milagros, no puede ser celebrado dignamente porque a veces cae dentro de la cuaresma y coincide con la fiesta de Pascua, en los cuales tiempos no es oportuno celebrar ninguna de las fiestas de los santos»1. Por ello el concilio toledano decreta que «el día octavo antes de aquel en que el Señor vino al mundo, se tenga también el día de la Madre del Señor como celebérrimo y preclaro»2.


1 Felix María Arocena, Cánones litúrgicos de los concilios hispano-visigóticos, Cuadernos Phase 237 (Barcelona 2017), 94.

2 Ibid.

Más entradas sobre el Adviento hispano-mozárabe

‘Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero’: Primer domingo de adviento en rito hispano-mozárabe (Año I)

Podemos encontrar todos los textos AQUÍ

Reflexión sobre las lecturas

1. Partiendo de la primera lectura podemos encontrar la idea de la encarnación en el anuncio del rebrote del tronco de Jesé, del florecimiento de un vástago. El anuncio de un periodo de paz donde hasta el lobo habita con el cordero y el leopardo se tumbará con el cabrito. Está marcado también por la referencia al recién nacido: la profecía de que el niño de pecho retoza junto al escondrijo de la serpiente: Cristo que viene habitar entre los que han caído tentados por la serpiente, por los espíritus del mal. No hay que olvidar que este texto de Isaías termina con otra profecía, ahora ya no encarnatoria sino pascual: «Aquel día, la raíz de Jesé será elevada como enseña de los pueblos: se volverán hacia ella las naciones y será gloriosa su morada». La enseña de los pueblos, el estandarte de la cruz con la victoria de la resurrección en su proyección universal de llegar a todos los pueblos, entronca con la idea de la segunda lectura.

2. San Pablo se abre a los gentiles siendo para ellos ministro de Cristo Jesús. En este fragmento de la carta los romanos San Pablo menciona su interés de llegar a España para llevar el evangelio a los que no tienen noticias de él. España en aquel momento constituye el final del mundo conocido; aquí está el lugar llamado Finisterre: el final de la tierra. Por tanto, San Pablo se adentra en Europa llevando el evangelio a todas las naciones hasta los confines de la tierra.

3. Este es precisamente el origen de la predicación de Juan Bautista. La palabra de Dios viene sobre Juan en el desierto para hacer realidad lo que dice el oráculo del profeta Isaías: «toda carne verá la salvación de Dios». Las contestaciones que Juan de aquellos que le preguntan sobre lo que hay que hacer para salvarse son idénticas a la predicación de Jesús. En este sentido Juan es verdaderamente el precursor porque hasta el pueblo que estaba expectante pensaba que esas palabras y su autoridad podrían derivarse de ser el Mesías.

4. La profecía de Isaías de la enseña de los pueblos se cumple en la cruz de Cristo, que ha sido sacrificado por sus obras y palabras. Obras, palabras y sacrificio que ya Juan anticipa y San Pablo prolonga con su ministerio a los gentiles hasta su martirio.

Referencias sobre las oraciones

5. «Que hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz». Esta es la primera frase con la que nos encontramos al inicio de la celebración: el canto de entrada. La paz está descrita en la primera lectura, en la profecía de Isaías, como la armonía y la naturaleza y los animales. Y el mensajero puede ser identificado con esas tres personas centrales de las lecturas: Cristo como príncipe de la paz, Juan el precursor de quién es nuestra paz y, por último, San Pablo que como dice un versículo del canto de entrada «el Señor prestará su palabra a los evangelizadores con gran fortaleza». Los evangelizadores son los mensajeros que proclaman la paz.

6. No pierde el adviento hispano-mozárabe ni una pizca de la alegría Pascual del domingo. Tras el canto del gloria, la oración que prosigue es idéntica todos los domingos, y nos recuerda que caminamos hacia las fiestas de la Navidad: «quisiste anunciar por coro San Jericó la venida de tu hijo, Jesucristo Nuestro Señor»; a la vez que nos sitúa en la pascua semanal: «concédenos, en esta celebración de la resurrección del Señor…». Pero para este domingo, en el que se acaba de mencionar la paz que se proclama, es importante anotar que se pide el incremento de la paz que ha sido devuelta a los pueblos por el Señor. La paz es la armonía y la comunión del cosmos, que ha sido rota por el pecado. El padre la restaura para todos los pueblos en Cristo Jesús. A continuación de esta oración viene la primera lectura, de la profecía de Isaías, en la que como hemos visto, se describen los acontecimientos de la armonía y la paz entre las criaturas.

7. Volviendo a la lectura de San Pablo y a la referencia que hemos hecho al canto de entrada en el que nos encontramos que los evangelizadores son los mensajeros de la Paz, el canto de Laudes es una petición de auxilio para llevar a cabo la misión que se nos encomienda: «Envíanos, señor, tu auxilio desde el Santuario, y tu apoyo desde Sion».

8. El canto de ofertorio tomado del profeta Isaías muestra al señor reinando en Jerusalén Como heredero del palacio de David. Esta referencia se refiere directamente con la primera lectura en esa mención del tronco de Jesé, padre del Rey David.

9. La actitud vigilante y el deseo de la venida del señor que en la monición sacerdotal quien preside pide a los fieles, se encuentra también en las dos oraciones siguientes: Alia y Post Nómina. Esta última concluye con una petición curiosa a la par que bella: «Apúntanos ya en el censo eterno para que no quedemos confundidos en el futuro cuando vengas a juzgar al mundo». Necesitamos una certeza de que cuando el Señor venga juzgar al mundo nosotros podamos acceder a la Jerusalén del cielo, porque ya hemos sido censados en ella por Cristo.

10. Si las anteriores Oraciones hacían referencia a la segunda venida de Cristo, la oración Ad Pacem e la Illatio tienen como discurso la primera venida en dos referencias: primera mente a la Encarnación en el seno de la virgen María, y en segundo lugar a la referencia de la predicación y el bautismo de Juan para que «por el reino de Dios cuya buena noticia anunciaba este hombre nuevo, el mundo pudiera conseguir la plena y inefable gracia de la divina Trinidad» (Ad Pacem).

11. La Illatio además hace una catequesis sacramental sobre las dos partes del sacramento, la visible y la invisible: «Cristo, pues, fue bautizado por aquél con un elemento visible y el Espíritu invisible». No podemos olvidar que a pesar de que el adviento hispano-mozárabe no tiene un carácter catecumenal como sí lo tiene la cuaresma el Concilio de Gerona (517) establece como fecha para los bautismos la Navidad 1. Esto ayudaría a entender este alusión y la de la Illatio de la Navidad: «dio el esposo a su esposa, es decir, Cristo a su Iglesia, como presente, las aguas vivas en que se bañara una vez con el fin de agradarle. Le dio el óleo de la alegría con que ungirse a modo de bálsamo oloroso crismal. La llamó a su mesa, la sació con flor de harina y la embriagó con suave vino. Le impuso la diadema de la justicia y le regaló el vestido enriquecido con variedad de virtudes».

12. Tanto la oración Post Sanctus como la introducción el Padre Nuestro hacen una doble referencia: comienzan haciendo referencia a la encarnación para pasar a la segunda venida.

13. La bendición es una bella redacción de temática escatológica: «Que os ilumine con el resplandor de su venida…»; «Y tengáis siempre como protector al mismo Señor, a quien el Padre omnipotente exaltó vencedor de la tribu de Judá». El vencedor de la tribu de Judá hace referencia al libro del Apocalipsis: «Pero uno de los ancianos me dijo: «Deja de llorar; pues ha vencido el león de la tribu de Judá, el retoño de David, y es capaz de abrir el libro y sus siete sellos»» (Ap 5, 5).


1 Felix María Arocena, Cánones litúrgicos de los concilios hispano-visigóticos, Cuadernos Phase 237 (Barcelona 2017), 95.


ÚLTIMAS PUBLICACIONES, NOTICIAS Y COLABORACIONES

El sentido bíblico del número 40

La duración de la Cuaresma, inspirada en los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, tiene otros referentes bíblicos que conviene recordar para entender…

San Millán de la Cogolla

El 12 de noviembre celebramos en el rito hispano-mozárabe San Millán o Emiliano que da nombre a uno de los monasterios más importantes para la lengua y música antigua: San Millán de la Cogolla.

Nació en Verdejo, diócesis de Tarazona. Dedicado a ser pastor en su pueblo siente la llamada de dios y acude al famoso eremita Félix en Bilibio para ser su discípulo. Tiempo después vuelve a su casa pero la multitud de gentes que le visitaban le hace tomar la decisión de retirarse del monte Distercio en La Rioja. Debido a su fama el obispo de Tarazona, dídimo, lo ordena sacerdote encomendándole la parroquia de su propio pueblo. No tardará en ser destituido debido a las quejas de los parroquianos de que todos los bienes de la iglesia los vendía en favor de los pobres. De vuelta a la Rioja surge una comunidad Monástica mixta origen del gran monasterio de San Millán de la Cogolla.Millan muere en el año 560 a la edad de 101 años.

Se sabe de la gran devoción que surgió en torno a este santo porque trasladados parte de los restos a la iglesia de Torrelapaja, en el siglo XVI hubo de construirse un hospital de peregrinos para albergar a los devotos que acudían a brindar sus reliquias.

El monasterio de San Millán de la Cogolla llegó a ser uno de los centros culturales a nivel lingüístico, artístico, musical y litúrgico más importante de la antigüedad hispana. Muchos códices y documentos del monasterio se conservan en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia (Madrid), tras la desamortización de Mendizabal (1836-1837). El monasterio contaba con dos edificios Suso (arriba) y Yuso (abajo). En la actualidad Suso es propiedad del Estado y Suso es habitado por frailes agustinos recoletos.

Páginas de Códices de San Millán de la Cogolla
Dejamos la Oratio Admonitionis de la misa para la oración:

«Entre los hechos destacados de los varones decididos, que por el amor de Cristo alcanzaron la palma de la victoria, por su lucha triunfal, este Millán nuestro, queridos hermanos, ha alcanzado en tiempos más cercanos una gloria no menor.Dios omnipotente, preparando para nosotros un ejemplo especial, en los últimos años del siglo, entre las ruinas que amenazaban con sepultarnos, nos lo ha puesto como patrono y médico.Es ciertamente un patrono que prevalece en la verdad, que nos defiende a los oprimidos, y médico necesario, que con el favor de Dios sana a los enfermos.Así pues, pueblo fiel, acudid devotamente, manifestadle entre lágrimas los suspiros del alma doliente, cumplid vuestro votos ofrecidos a Dios en su memoria, celebrad para mérito vuestro la fiesta de su conmemoración.Obtendréis así, sin duda alguna, lo que pidáis, con tal de que tengáis esperanza de conseguirlo.Porque puede impetrar ante Dios lo que se pide, el que, dejándose llevar por él, pudo antes superar aquello que temía.Este, diré, es nuestro Millán, que en esta indigna pobreza de virtudes de nuestro tiempo, rebasó con la riqueza de los carismas, a la manera de los apóstoles, y consumó con la mortificación de la carne, el martirio que le faltó por falta de persecuciones a la fe.Pues de tal manera sometió su cuerpo por el rigor de la abstinencia, lo maceró con las vigilias, lo despojó con la desnudez, lo trituró con su abandono, lo castigó con el calor, lo redujo por el frío, y lo llagó como el torturador a ultranza, con los tormentos de las más diversas penas, que aunque no hubieran sobrevenido otros perseguidores, apenas hubieran podido encontrar pena que él no se hubiera aplicado espontáneamente por el Señor.Y hubiera dado su vida, si las circunstancias lo hubieran exigido, el que no temió sufrir constantemente los más duros tormentos.Y por eso le reconocemos igual a los apóstoles y a los mártires, porque le reconocemos igual capacidad para tolerar los suplicios y obrar milagros.Roguemos por ello al Señor, en la Trinidad, que como a él le dio la gracia de tantos bienes, así por su patrocinio, conceda el perdón a nuestras malas obras»

Para saber más…

 Justo Gárate Arriola, «San Millán de la Cogolla, fue monje y abad benedictino», Príncipe de Viana a. 18, nº69 (1957), 519-532.

IMAGEN DE PORTADA
San Millán. Detalle de la Arqueta de reliquias.
https://www.monestirs.cat/monst/annex/espa/rioja/civoris.htm