“Conocéis vosotros, los que soléis asistir a los divinos misterios, como cuando recibís el cuerpo del Señor, lo guardáis con toda cautela y veneración, para que no se caiga ni un poco de él, ni desaparezca algo del don consagrado. Pues os creéis reos, y rectamente por cierto, si se pierde algo de él por negligencia. Y, si empleáis, y con razón, tanta cautela para conservar su cuerpo, ¿cómo juzgáis cosa menos impía haber descuidado su palabra que su cuerpo?”.
— Orígenes, Sobre el Éxodo, Homilía 13,3.

Santa Hildegarda de Bingen: cuando la creación se vuelve alabanza
La doctora de la Iglesia contempló Escritura, música, cuerpo y cosmos desde una misma certeza: todo procede de Dios y está llamado a darle gloria.
San Cornelio y san Cipriano: la Iglesia abre un camino para volver
La crisis de los lapsi obligó a la Iglesia del siglo III a custodiar, al mismo tiempo, la seriedad de la fe y la esperanza del pecador arrepentido.La persecución de Decio dejó en las comunidades cristianas una herida que no terminó cuando cesó la violencia. Muchos creyentes habían ofrecido sacrificios paganos, firmado certificados o negado…
Descorriendo el velo. Apuntes para una lectura espiritual del Apocalipsis
Las sesiones de «Descorriendo el velo» corresponden a la formación en tiempo de Pascua en la Parroquia Santa María de la Merced (PP. Mercedarios Descalzos – Las Rozas, Madrid). La elección de este tema se corresponde con la tradición hispánica de leer en la liturgia este libro neotestamentario. Escrito para una iglesia perseguida es necesario…
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