Obra de San Eulogio de Córdoba

Memorial de los Santos


LIBRO II

CAPÍTULO II. EL MONJE Y EL MÁRTIR ISAAC

San Isaac de Córdoba

UN DÍA COMO HOY… … el miércoles 3 de junio de 851, fue martirizado en Córdoba el monje Isaac. San Eulogio en su obra Memorial de los santos nos narra el martirio. LIBRO II. CAPÍTULO II. EL MONJE Y MÁRTIR ISAAC El bienaventurado Isaac, nacido de padres cordobeses nobles y muy ricos, cuando iniciaba los…

Santas Noemí y Ruth

El 4 de junio se conmemora a las santas veterotestamentarias Noemí y Ruth. Su historia es narrada por el breve libro bíblico de Ruth. En tiempo de los jueces Elimélec con su esposa Noemí y sus hijos se ven obligados a emigrar de Belén a Moab por una gran carestía. Allí en el transcurrir de los años sus hijos toman mujeres: Orfá y Ruth. Elimélec muere; también sus hijos sin dejar descendencia. Noemí decide volver a Belén despidiendo a sus nueras: Orfá volverá junto a los suyos, pero Ruth decide acompañar a Noemí y con ello se integra en la fe del pueblo de Israel.

Noemí urde un plan para que su pariente Booz tome como esposa a Ruth. Casados tienen un hijo: Obed, padre de Jesé y abuelo de David.


Canción del grupo Ain Karem sobre la historia de Ruth y Noemí.


Descorriendo el velo. Apuntes para una lectura espiritual del Apocalipsis

Las sesiones de «Descorriendo el velo» corresponden a la formación en tiempo de Pascua en la Parroquia Santa María de la Merced (PP. Mercedarios Descalzos – Las Rozas, Madrid). La elección de este tema se corresponde con la tradición hispánica de leer en la liturgia este libro neotestamentario. Escrito para una iglesia perseguida es necesario…

San Isaac de Córdoba

UN DÍA COMO HOY…

… el miércoles 3 de junio de 851, fue martirizado en Córdoba el monje Isaac. San Eulogio en su obra Memorial de los santos nos narra el martirio.

LIBRO II. CAPÍTULO II. EL MONJE Y MÁRTIR ISAAC

El bienaventurado Isaac, nacido de padres cordobeses nobles y muy ricos, cuando iniciaba los primeros años de su juventud y vivía de la manera más muelle entre las riquezas y los bienes de sus padres, hasta el punto de que, entendido y versado en la lengua árabe, ejercía el cargo de recaudador del Estado, de improviso, abrasado de fuego espiritual, prefirió la vida de los monjes y se dirigió a la aldehuela de Tábanos que, a siete millas de distancia al norte de la ciudad, entre montes escarpados y espesos bosques, está adornada por la muy hermosa fama de los hombres y siervas de dios que practica en la vida monástica. Y es que en el mismo cenobio tenía a su tío Jeremías, un hombre dotado de un supremo temor de Dios, que, ilustre también por sus riquezas y abundante en bienes, junto con su venerable esposa Isabel, sus hijos y casi toda su parentela habían echado a sus expensas los cimientos de dicho monasterio y se habían retirado a él hacía algún tiempo para consagrarse a una permanente observancia de las leyes divinas. Tras servir allí el bienaventurado Isaac durante tres años con un santo género de vida bajo disciplina regular y bajo el reverendísimo abad Martín, hermano de la mencionada mujer, de repente, por iluminación divina, se llegó el foro, se dirigió al juez y, de la manera que expuse en el prefacio de la obra1, murió feliz mente dando testimonio de nuestro Señor Jesucristo en la misma ciudad real el miércoles 3 de junio del año 851. Su cadáver fue colgado en un patíbulo y algunos días después, junto con los demás que fueron decapitados por imitarlo, entregado a un voracísimo fuego, reducido hasta la última ceniza y hundido luego en el río para que lo perdiera.

1 Se refiere a los números 2 y 3 del prólogo al primer libro de esta obra.

El sentido bíblico del número 40

La duración de la Cuaresma, inspirada en los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, tiene otros referentes bíblicos que conviene recordar para entender mucho mejor este tiempo litúrgico. En esta primera sesión se comentan los 40 días del diluvio. Partiendo de la transfiguración, evangelio propio del segundo domingo de Cuaresma, comentamos lo que…

San Eulogio, Santa Lucrecia y la persecución de Córdoba

San Eulogio de Córdoba es celebrado por el rito romano el 9 de enero, pero el calendario hispano-mozárabe fija la fecha el 1 de junio junto a su discípula Lucrecia.

San Eulogio vivió en tiempos del emirato de Córdoba, un tiempo con muchas censuras y limitaciones para los cristianos como por ejemplo no poder evangelizar a los no cristianos. Las abundantes confesiones de fe de los mártires que crearon en el año 851 una gran conmoción en la ciudad de Córdoba fueron apoyadas por este santo que se convirtió en su defensor y cronista. La mayor parte de su obra literaria está consagrada a la crónica de los martirios y a animar a los cristianos que por la fuerte persecución estaban abandonando la fe. Es tanta la fama de este presbítero que tras la muerte del metropolitano de Toledo es elegido para sucederle. Debido a las grandes tensiones en la ciudad de Córdoba no puede trasladarse a Toledo para ser consagrado arzobispo. Un nuevo arzobispo será elegido tras el martirio de Eulogio.

Sería condenado por que a través de sus escritos y predicaciones convertía a los no cristianos. El caso de Lucrecia sería el punto final para condenar a muerte a Eulogio. Lucrecia era hija de musulmanes, pero educada como cristiana por una tía suya. Sus padres habiéndose enterado, quieren ocultar que es cristiana, pero ella huye a casa de Eulogio para seguir profesando su fe. Eulogio la recibe pero son arrestados y en el interrogatorio Eulogio reconoce haber instruido en la fe cristiana a Lucrecia y haberla animado a mantenerse firme en la fe y ser fiel al bautismo. Invitado a abrazar el islam para no ser ejecutado, San Eulogio profesan la fe cristiana y así es condenado a muerte. Fue sepultado en la basílica de San Zoilo. Unos días más tarde su discípula Lucrecia correrá la misma suerte martirial. El 9 de enero de 883 los restos de San Eulogio son trasladados a Oviedo.

San Eulogio de Córdoba, en su obra, nos emite un testimonio personal de cómo se vivía en la persecución procurando no acabar siendo mártir, no por no profesar la fe, sino por no considerarse dignos del martirio.

Inquietos además los paganos por causa de los mártires y sacudido con una enorme furia el mismo rey, consideró este en su interior varias medidas con las que poder reprimir la intención de los santos. Preguntó también los sabios, consultó a los entendidos e interrogó sobre este asunto a los notables de su reino. Todos ellos, en un anime conjura para la ruina de los fieles, determinaron que se arrestase a los cristianos Y que se los encadenarse en rigurosísima a prisión. En ese momento, en caso de que se presentara espontáneamente algún osado que insultara a su profeta, se suprimieron sin duda las trabas para matarlo. Nosotros, desdichados, tras averiguar esta decisión tuvimos, nos alejamos, anduvimos errantes, Nos ocultamos y, en temeroso de ambular y cambiando de aspecto, aprovechamos los silencios de la noche; nos asustamos con la caída de una hoja, cambiamos frecuentemente de morada, buscamos lugares más seguros y nos escabullimos temblorosos de todos lados por miedo a morir por la espada aun cuando un día habríamos de morir por necesidad. Y acaso oímos del martirio no por temer la muerte, que ha de llegar un día, sino por ser indignos del mismo, que se ha concedido a algunos y no todos. Pues quienes ahora sufren martirio y quienes van a ser martirizados están predestinados desde el principio del mundo, según dice el apóstol: ‘A quienes conoció de antemano, también los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, a fin de que fuera Él el primogénito entre muchos hermanos. Más a quienes predestinó, a estos también los llamo, y aquí les llamo, a ellos también los glorifico’ (San Eulogio de Córdoba, Memorial de los santos, II, XIV).


San Justino, filósofo y mártir

El 1 de junio la Iglesia celebra la memoria de San Justino, mártir. Interesado por la filosofía, después de pasar por escuela histórica, peripatética y pitagórica, finalmente siguió la línea platónica. No obstante la filosofía no conseguía responder a todas las preguntas que Justino se formulaba. El primer acercamiento del cristianismo lo obtuvo por manos de un anciano que le explicó el antiguo testamento. Profundizar en la fe cristiana fue dando respuesta a sus inquietudes de forma que se introdujo por el camino de la conversión debido, en parte, al testimonio de los mártires y se bautizó.

Se dedicó a la reflexión apologética, primeramente contra los paganos escribiendo sus dos Apologías y en segundo lugar contra los judíos en su obra Diálogo con Trifón.

Su memoria aparece por primera vez en el Martirologio del diácono Floro de Lyon (s. IX) junto con sus seis compañeros y discípulos (Caritón, Cariti, Epelvisto, Jeracio, Peón y Liberiano) el 14 de abril. Es introducida en el calendario romano general por el Papa León XIII en 1874, y tras la reforma del calendario en 1969 pasa a celebrarse el 1 de junio como memoria obligatoria.


Santos Sisinio, Martirio y Alejandro

El 29 de mayo se lee en el martirologio:

En Val di Non en Trento, santos mártires Sisinio, diácono, Martirio, lector, y Alejandro, ostiario: capadocios de origen, fundaron en esta región una iglesia e introdujeron el uso de los cantos de alabanza al Señor, terminando ejecutados por algunos paganos que estaban ofreciendo sacrificios de purificación. 397.


San Pablo VI y la educación litúrgica

Cada 29 de mayo, celebramos la memoria de San Pablo VI, Papa. Esta fecha fue elegida por ser la de su ordenación sacerdotal.

Giovanni Battista Montini, nació el 26 de septiembre de 1897 de una familia católica muy comprometida en la política y la sociedad en Concesio, Brecia (Italia).

Ingresó en el seminario de Brescia y en 1920 recibió la ordenación sacerdotal. Ya en Roma estudió filosofía y letras, obteniendo el doctorado en derecho canónico y derecho civil. Enseguida fue destinado al servicio diplomático trabajando algunos meses en Varsovia. Devuelta en Roma comienza a prestar servicios en la Secretaría de Estado en 1924. Compagina sus tareas del secretario de Estado con el acompañamiento a estudiantes universitarios. Desempeñó diferentes cargos conociendo diferentes secretarios de estado y Papas.

El 1 de noviembre de 1954 fue nombrado arzobispo de Milán. Allí dedicó una especial atención pastoral al mundo del trabajo, la inmigración y las periferias. Temas que después serían centrales en su magisterio pontificio. Creado cardenal el 15 de diciembre de 1958 por Juan XXIII, participó de los trabajos del concilio siendo elegido Papa el 21 de junio de 1963.

Continuó la línea reformadora del concilio que su predecesor había inaugurado. Sus viajes apostólicos y sus encíclicas pusieron contrapunto en la acción pastoral de los pontífices y en la forma de relacionarse con los diferentes estados (Nueva York, 1965), con las demás confesioens (Ecclesiam suam, 1964) o con el mundo del trabajo (Populoru progressio, 1967).

Murió en Castel Gandolfo el 6 de agosto de 1978.

LA EDUCACIÓN LITÚRGICA

Uno de los frutos más visibles del Concilio fue la reforma litúrgica que intentaba promover, no solo la reforma de ritos, sino también la necesidad de la participación activa de los fieles y de su educación en la celebración. Temas que para el Papa Pablo VI, no eran novedosos. Siendo Cardenal-Arzobispo de Milán, San Pablo VI escribió una carta pastoral sobre La educación litúrgica. Los temas en ella tratados serían programáticos de lo impulsado en el postconcilio, aunque no siempre bien entendidos. La dimensión comunitaria de la liturgia fue una de las claves más importantes sobre las que apoyar el movimiento litúrgico:

No nos podemos contentar con tener la iglesia llena de gente, de una multitud amorfa de presentes, masa que no representa nada, Y que asiste al rito sagrado espiritualmente distraída o sin unidad interior.
Hemos de atender a provocar una actitud correcta en los presentes, un orden, una conciencia, que creen esa atmósfera sagrada en la que se ha de desarrollar el rito religioso.
No se trata solo de exigir esa compostura educada propia de un espectáculo; hay que infundir en todos en el sentido de una acción común, de una expresa participación…
La liturgia es una celebración, o lo que es igual, una simultánea acción espiritual, que debe partir de una unidad exterior inmaterial, la asamblea, para hacer de ella una unidad interior y espiritual, la ‘Ecclesia’.


‘Cooperatores veritatis’. La ordenación episcopal de Joseph Ratzinger.

UN DÍA COMO HOY…

… el 28 de mayo de 1977, Joseph Ratzinger es ordenado obispo y toma posesión de Munich y Freising.

LEMA EPISCOPAL

El lema episcopal que luego mantendrá como Obispo de Roma es Cooperatores Veritatis (Cooperador de la verdad). Él mismo explicó: «Por un lado, me parecía que esa era la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. A pesar de los diferentes modos, lo que estaba en juego y seguía estándolo era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí ese lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad se omite casi totalmente, pues parece algo demasiado grande para el hombre y, sin embargo, todo se desmorona si falta la verdad».

UN TEXTO SOBRE EL MINISTERIO DE LOS OBISPOS

En la fiesta de los Santos Arcángeles del año 2007, el Papa Benedicto XVI presidió una celebración episcopal en Roma. De ella destacamos este párrafo:

Cuando la Iglesia antigua llama a los obispos «ángeles» de su Iglesia, quiere decir precisamente que los obispos mismos deben ser hombres de Dios, deben vivir orientados hacia Dios. «Multum orat pro populo», «Ora mucho por el pueblo», dice el Breviario de la Iglesia a propósito de los obispos santos. El obispo debe ser un orante, uno que intercede por los hombres ante Dios. Cuanto más lo hace, tanto más comprende también a las personas que le han sido encomendadas y puede convertirse para ellas en un ángel, un mensajero de Dios, que les ayuda a encontrar su verdadera naturaleza, a encontrarse a sí mismas, y a vivir la idea que Dios tiene de ellas.

ALGUNAS IMÁGENES DE SU ORDENACIÓN EPISCOPAL Y RECEPCIÓN DEL BIRRETE CARDENALICIO

San Justo de Urgell

Se celebra el 28 de mayo San Justo de Urgell quien expuso de forma alegórica el Cantar de los cantares y tomó parte en los concilios hispanos (s. VI) (Martirológio Romano).

Justo de Urgel
Salvador Iranzo Abellán

Justo de Urgel. ?, f. s. v – Urgel (Lérida), 6.VIII.546 post. Obispo.

Se puede reconstruir someramente la biografía de Justo de Urgel gracias a las suscripciones de los concilios en los que participó, a la biografía que le dedicó Isidoro de Sevilla en su De uiris illustribus (capítulo 21) y a la información que proporcionan sus propias obras. Fue nombrado obispo de Urgel entre los años 517 y 531, pues su nombre no aparece entre los firmantes de las actas del Concilio de Gerona (8 de junio de 517), pero sí suscribió ya como obispo las del II Concilio de Toledo (17 de mayo de 531).

Murió después del 6 de agosto de 546, fecha del Concilio de Lérida, último sínodo en el que participó.

Pertenecía a una influyente familia, como demuestra el hecho de que tres hermanos suyos fueran también obispos: Justiniano de Valencia, Nebridio de Egara y Elpidio de Huesca.

Se han conservado dos obras de Justo de Urgel: la Explicatio mystica in Cantica canticorum y el Sermo de S. Vincentio. La primera es un comentario alegórico al Cantar de los Cantares, que gozó de una notable difusión en época medieval, incluso fuera de la Península Ibérica. El propio Isidoro de Sevilla ensalza la brevedad y claridad de este escrito que presenta la particularidad de utilizar el texto de la versión jeronimiana de la Biblia, la llamada Vulgata. Dos cartas aparecen en los manuscritos encabezando al comentario, una dirigida al obispo de Tarragona Sergio y la otra a cierto diácono Justo. La segunda obra conservada del obispo de Urgel es un sermón sobre san Vicente, en el que se exhorta a los fieles a celebrar los triunfos de este mártir de la Iglesia, especialmente el día en que se conmemora su muerte. El sermón fue atribuido a Justo desde que Villanueva lo descubrió a principios del siglo xix, aunque últimamente algunos creen que el autor fue su hermano Justiniano, obispo de Valencia.

Obras de ~: [Explicatio mystica in Cantica canticorum Sermo de S. Vincentio], en Monumenta sanctorum patrum Orthodoxographa, vol. II, Basel, 1569, págs. 1038-1064 (Patrología Latina [PL], 67, cols. 961-994); J. Villanueva (ed.), Viage literario a las Iglesias de España, X. Viage a Urgel, Valencia, 1821, págs. 219-221 (Patrologiae Latinae Supplementum [PLS], 4, cols. 237-238); Z. García Villada (ed.), Historia Eclesiástica de España, vol. II, 2, Madrid, Razón y Fe, 1933, págs. 265-266 (PLS, 4, cols. 235-237).

http://dbe.rah.es/biografias/25432/justo-de-urgel

Comentario a uno de los cánones del Concilio de Lérida en el que participó San Justo

El perdón del aborto según el Concilio de Lérida (546)

En el año 546 la provincia tarraconense reunión sus obispos para la celebración de un concilio en la iglesia de Santa Eulalia de Lérida. Preside el Concilio Sergio, arzobispo de Tarragona, y asisten a él: Justo, obispo de Seo de Urgel; Caroncio, de Ampurias; Juan, de Zaragoza; Paterno, de Barcelona; Maurilio, de Egara; Tauro, de…

El perdón del aborto según el Concilio de Lérida (546)

En el año 546 la provincia tarraconense reunión sus obispos para la celebración de un concilio en la iglesia de Santa Eulalia de Lérida. Preside el Concilio Sergio, arzobispo de Tarragona, y asisten a él: Justo, obispo de Seo de Urgel; Caroncio, de Ampurias; Juan, de Zaragoza; Paterno, de Barcelona; Maurilio, de Egara; Tauro, de Tortosa; Februario, de Lérida, y Grato, presbítero, en representación de Estafilio, de Gerona.

Entre otros asuntos, establecen la penitencia de aquellos que han procurado el aborto o han dado muerte a sus hijos. Aquí el canon:

Aquellos que procuran la muerte de sus hijos concebidos en pecado y nacidos del adulterio o tratan de darles muerte en el seno materno por medio de algún medicamento abortivo, a tales adúlteros -de uno y otro sexo- se les ha de dar la comunión solamente pasados siete años, a condición de que toda su vida insistan especialmente en la humildad y en las lágrimas de contricción. Pero estos no podrán volver a ayudar al altar, aunque se podría volver a admitírseles en el coro a partir del día en que fueron nuevamente reintegrados a la comunión. A los envenenadores, solamente se les dará la comunión al final de la vida y eso si durante todos los días de su vida han llorado los crímenes pasados.

Los hijos nacidos o concebidos fruto del pecado y del adulterio son una gran deshonra. El texto al referirse a ellos da por supuesto que respeto de los nacidos dentro de la unión conyugal no habría motivo para deshacerse de ellos. Equipara, además, a los nacidos con los no nacidos: para ambos casos impone una misma pena canónica.

La excomunión es la privación de la vida sacramental y comunitaria, no sólo como un castigo por un acto cometido, sino como una llamada a la conversión de los pecados, por los que se establece una penitencia para volver a la comunión porque Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. En el caso del Concilio de Lérida establece dos penitencias: siete años para volver a recibir la comunión y reintegrarse al coro en el caso de los progenitores del niño; toda la vida para quien ejecutó el crimen. En este segundo caso podemos apreciar la gravedad del crimen y, sin embargo, la misericordia de Dios. La gravedad que lleva a imponer la penitencia de estar excluido de la comunión durante toda la vida; la misericordia de poder participar al final de la vida de la comunión como preparación a la salvación: Dios, y por ello, la Iglesia no buscan la condenación de nadie, sino su conversión. Parafraseando a San Pablo podríamos decir que: así como de grande es el pecado, lo es penitencia, y donde abundó el pecado y su penitencia sobreabundará la gracia.