Ofrecer la vida por todo un pueblo. Santa Mariana de Jesús Paredes.

Hoy, 26 de mayo recordamos a Santa Mariana de Jesús Paredes. Nació el 31 de octubre de 1618 en una familia acomodada de la capital de la actual República del Ecuador. Huérfano de padre y madre a los seis años, se hace cargo de ella su hermana mayor, Jerónima. Vistas sus múltiples cualidades es educada en la música, aprendiendo varios instrumentos musicales, instruida en los oficios de tejer y bordar, sobresalía por su fervor religioso. El padre Camacho, jesuita, la acompañaría espiritualmente quedando así vinculada espiritualmente a la Compañía de Jesús. Consagra su virginidad y vive sola y pobre en la casa de sus padres hasta que, por indicación de los jesuitas, y el no tener estos orden tercera, Mariana ingresa en la orden tercera franciscana.

Cuando contaba con 26 años, en 1645, un gran terremoto azotó la ciudad de Quito. A esto se unió una gran epidemia de peste. Mariana ofreció su vida por el bien de sus vecinos. Ese mismo día una grave enfermedad comenzó a debilitarla hasta que consumó el sacrificio ofrecido a dios ocho semanas más tarde.

Alegría y paraíso. San Felipe Neri

Hoy, 26 de mayo, celebramos a San Felipe Neri. Nació en Florencia de una familia piadosa y bien acomodada. De niño ayudo con el comercio y a los 20 años marchó a Roma a estudiar filosofía y teología. Ni el comercio ni los estudios pudieron llenar su espíritu religioso que a los 30 años decidió dedicarse a las obras de caridad.

El espíritu lo movió a entregarse a los pobres de Roma viviendo entre ellos. Recogió algunos chicos fundando los primeros oratorios.A los 40 años se ordena sacerdote y se hace director de almas. Recibiendo a sus primeros discípulos funda la congregación del oratorio quedando establecido definitivamente en el año 1575.

‘Alza tu voz como trompeta’. Los lectores según San Isidoro

En el segundo libro de su obra De ecclesiasticis officiis, San Isidoro dedica un capítulos al ministerio de los lectores (Capítulo XI – LOS LECTORES).

No podemos obviar que nos separan muchos siglos, a la par que no podemos echar en saco roto algunas de sus reflexiones y consejos. Este capítulo lo forman cinco números:

  1. Hace referencia al origen del ministerio trayendo al texto la cita de Is 58, 1, que hemos tomado para el título: Clama a voz en cuello sin cesar; alza tu voz como trompeta.
  2. Conocimiento de la doctrina y de los libros bíblicos, de sus géneros literarios y de la forma de pronunciar cada uno de los textos.
  3. Llama la atención sobre algunos textos particularmente difíciles para la dicción porque pueden expresar otra cosa diferente si equivocamos el tono y la forma de leer.
  4. Prosigue con el mismo tema sobre frases y palabras, poniendo sobre aviso que da la impresión de no conocer la doctrina del texto quien no conoce la forma de pronunciarla.
  5. Características de la voz: clara y potente. Para ello es necesario cuidarla para que verdaderamente sea como un trompeta que todos oigan.

Ante esta reflexión cabe la pregunta de si cualquiera puede ser lector; la respuesta en palabras de San Isidoro:

  1. Deber tener el encargo: ante los fieles les entrega el códice de las palabras divinas para que anuncien la Palabra de Dios.
  2. Conocimientos teológicos y bíblicos: debe estar embebido de la doctrina y de los libros y gozar del pleno conocimiento de sus contenidos y de sus palabras.
  3. Dotes de dicción: es necesario el talento de quien conoce la manera propia y conveniente con la que se debe leer cada una de las frases; la voz del lector debe ser diáfana y nítida.

Lunes, 24 de mayo

ECOS DE PENTECOSTÉS

Sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; 23a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Jn 20, 22-23

PREPARAMOS LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Dios Padre, que, al enviar al mundo la Palabra de la verdad y el Espíritu de la santificación, revelaste a los hombres tu admirable misterio, concédenos, al profesar la fe verdadera, reconocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar la Unidad en su poder y grandeza.
Oración colecta

24 DE MAYO

El 24 de mayo celebramos la memoria de San Vicente de Lerins

PARA SABER MÁS…

En el día de la peregrinación de la Virgen de la Concha a La Hiniesta recuperamos un artículos sobre San Antolín.

PARA LA AGENDA

RITO HISPANO-MOZÁRABE EN ZAMORA
Viernes 28 de mayo, 20.00h – Iglesia de San Cipriano

Misa en rito hispano-mozárabe por los difuntos víctimas de la pandemia.

Para reservar sitio Whats App al número 667694494

Sábado, 22 de mayo de 2021

COMISIÓN RITO HISPANO-MOZÁRABE ZAMORA

EL SUFRAGIO POR LOS DIFUNTOS Y EL RITO HISPANO-MOZÁRABE
Hoy, sábado 22 de mayo; 11.00h
Google Meet:
https://meet.google.com/hyk-rjaq-esu

ECOS DE LA ASCENSIÓN

El Papa Francisco explica la Ascensión del Señor.

PREPARAMOS PENTECOSTÉS

Ven Espíritu Divino,
manda tu luz desde el cielo,
Padre amoroso del pobre;
don en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre
si Tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus Siete Dones
según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

22 DE MAYO

El 22 de mayo celebramos la memoria de Santa Rita de Casia y Santa Joaquina Vedruna

ESPIRITUALIDAD HISPÁNICA
PARA LA AGENDA

RITO HISPANO-MOZÁRABE EN ZAMORA
Viernes 28 de mayo, 20.00h – Iglesia de San Cipriano

Misa en rito hispano-mozárabe por los difuntos víctimas de la pandemia.

Para reservar sitio Whats App al número 667694494

El jubileo de Pentecostés

La fiesta de Pentecostés en el rito hispano-mozárabe se caracteriza por estar enmarcada en una serie de celebraciones que remarcan el carácter misericordioso de la venida del Espíritu Santo.

El jubileo y el sacramento de los cincuenta días

San Isidoro al buscar el origen de la fiesta de Pentecostés en el judaísmo se remite a la entrega de las tablas de la ley a Moisés cincuenta días después de la inmolación del cordero cuya sangre consagró la puerta de los israelitas esclavos en Egipto. Los cristianos celebramos esta fiesta como un sacramento: después de haber dado muerte a Cristo, que había sido conducido como oveja llevada a inmolar, se celebra la verdadera pascua y, una vez transcurridos cincuenta días, se da el Espíritu Santo… También esta fiesta constituye otro sacramento (otro de los misterios de la vida de Cristo) [1].

Continúa San Isidoro explicando el cómputo de los cincuenta días, la semana de semanas [2], tal como las normas del libro del Levítico prescriben: Haz el cómputo de siete semanas de años, siete veces siete, de modo que las sietes semanas de años sumarán cuarenta y nueve años. El día diez del séptimo mes harás oír el son de la trompeta: el día de la expiación haréis resonar la trompeta por toda vuestra tierra. Declararéis santo el año cincuenta y promulgaréis por el país liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo: cada uno recobrará su propiedad y retornará a su familia. El año cincuenta será para vosotros año jubilar: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis las cepas no cultivadas. Porque es el año jubilar, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que den vuestros campos por sí mismos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad (Lv 25, 8-13). En definitiva es una gracia de Dios que devuelve lo perdido y ayuda a ejercitar la misericordia con el otro. No dista mucho de los jubileos cristianos en el sentido de que la indulgencia jubilar nos devuelve, por así decirlo, a la gracia bautismal. Para la liturgia hispánica Pentecostés evoca el jubileo: es el año quincuagésimo de la indulgencia que en otro tiempo se predicaba en leyes figurativas [3].

Babel y la diversidad de lenguas

La experiencia del don de lenguas ha sido interpretado por los teólogos antiguos como una expresión de vuelta a la gracia anterior al pecado de Babel: los hombres desobedecen el mandato original de llenar la tierra construyendo una torre donde puedan habitar sin dispersarse y ahora Dios usa la diversidad de lenguas para llenar la tierra con la predicación evangélica. Tanto el rito romano, como el rito hispano-mozárabe usan esta perícopa del Génesis en sus celebraciones de Pentecostés. Concretamente la narrativa litúrgica hispana ha usado este tema en dos oraciones de la liturgia de Pentecostés que conserva el actual misal.
1. La Oratio Post Nomina hace un alegato espiritual: Dios hace que el castigo por la soberbia se convierta en un don: Oh Señor, que por la virtud de tu Espíritu confundiste las lenguas de aquellos que edificaban la torre de la antigua soberbia y luego en la novedad de la Iglesia naciente te serviste de esa multiplicidad de lenguas para signo de tu presencia, de modo que lo que había sido castigo se convirtiera en don, para construir la fe con lo mismo que había destruido la vanidad [4].
2. La Illatio es una sutil explicación de la unidad de la fe en la diversidad de lenguas, pluralidad de culturas y -leído en el contexto de la supresión de la liturgia hispana- comunión de ritos: ¿Quién podrá describir de qué admirable modo en este día, con las lenguas de fuego fue distribuido a los discípulos el conocimiento de todas las lenguas del mundo, de modo que, hablando el latino con el hebreo, el griego con el egipcio, el escita con el indio, mientras cada uno habla su lengua entiende la del otro? ¿Y con qué virtud puede acontecer que los predicadores de la verdad revelada repartan voluntariamente por los inmensos ámbitos del mundo el mismo don de la única e indivisible doctrina celestial? No hay disonancias en la unidad de la fe, aunque haya belleza en la distribución de los diversos saberes y maravilla en la multiforme variedad de los acentos, y así se muestra que no empece la diversidad de la lengua a la confesión cristiana, ni obsta que cada uno se manifieste en su lengua, mientras sea uno aquél en quien creemos [5].

La preparación penitencial de Pentecostés

La indulgencia y el carácter jubilar de Pentecostés, al que nos habíamos referido, nos hace detenernos en un detalle que quizá pasa desapercibido de un relato del primer día de la Pascua. En él existe una unidad entre resurrección de Cristo, envío del Espíritu Santo y perdón de los pecados: Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros». Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» (Jn 20, 19-23).

Pedir la venida del Paráclito y con ella el perdón de los pecados es el cometido de las letanías antes de Pentecostés que existían en la antigüedad, de las que quedan en el actual misal la celebración del viernes y sábado, y de las que ya hemos tratado en una entrada anterior del blog sobre todo refiriéndonos al ayuno y las oraciones del viernes (El ayuno de Pentecostés). Las oraciones del sábado se centran fundamentalmente en pedir el Espíritu Santo que purifique, perdone y prepare a los fieles para que puedan recibir sus dones. Aunque prácticamente en mayor o menos media todas la oraciones hacen alusión a este tema, es la Alia la que lo expresa de forma más explícita:

Oh, Señor, llénanos de tu santo Espíritu en el que fuimos sellados y por el que somos tocados para ser salvos, de manera que, viniendo hoy a nosotros el mismo Espíritu, nos limpie piadosa y previamente del pecado, y mañana nos enriquezca con la entrega de sus dones.
Hoy lave las manchas y mañana distribuya las gracias.
Hoy abra nuestros labios con palabras de confesión y mañana haga que anuncien tus maravillas.
A fin de que ya hoy, tocados por él, nos veamos tan libres de todo delito, que mañana desee él entrar con toda dignidad en nuestros corazones
[6].

La indulgencia del Espíritu por los difuntos

Otra oración de este día que merece nuestra atención es la Oratio Post Nomina. Estas oraciones siempre hacen referencia a los difuntos. La oración del sábado antes de Pentecostés pide el don del Espíritu para que vivos y difuntos podamos caminar al encuentro de Cristo en su segunda venida:

Oh Señor, envía el Espíritu… te rogamos que, con los nuestros que ya partieron de este mundo, que también habían renacido con el don de tu mismo Espíritu Santo, y a los que recordamos temblorosos ante tu altar, salgamos junto con ellos felizmente en la luz al encuentro de la segunda venida de nuestro Señor [7].

Esta última oración a la que hemos hecho referencia nos abre a otra celebración en torno a Pentecostés: el lunes posterior de oración por los difuntos. San Isidoro así lo atestigua en su Regula Monachorum: al día siguiente de Pentecostés ha de ofrecer sea una misa al señor por las almas de los difuntos, a fin de que, más purificados y participantes de la vida bienaventurada, reciban sus propios cuerpos en el día de la resurrección [8].


[1] San Isidoro, De ecclesiasticis officiis, I, XXXIV, 3.

[2] San Isidoro, De ecclesiasticis officiis, I, XXXIV, 4; cf. Charles Thomas, «Semana» en Xabier Léon-Dufour, Vocabulario de teología bíblica, (Herder, Barcelona 2009), 842: Cada semana de años terminaba con un año sabático, en el que se debía dejar en libertad a los esclavos y a los deudores y hacer descansar la tierra (Ex 21,2; 23,10ss; Dt 15,1ss; Lev 25,3s). Al cabo de siete semanas de años estaba previsto un año jubilar, año de manumisión por excelencia (Lev 25,8).

[3] Illatio de la misa In Die Sancto Pentecosten.

[4] Oratio Post Nomina de la misa In Die Sancto Pentecosten.

[5] Illatio de la misa In Die Sancto Pentecosten.

[6] Alia de la misa Sabbato ante Pentecosten pro Adventu Paracliti Spíritus Sancti.

[7] Oratio Post Nomina de la misa Sabbato ante Pentecosten pro Adventu Paracliti Spíritus Sancti.

[8] San Isidoro, Regula Monachorum, 25.

Los mártires de México

UN DÍA COMO HOY…

… el 21 de mayo del año 2000, San Juan Pablo II canonizó a 27 mártires mexicanos. Quedó fijada su memoria litúrgica este mismo día.

SAN CRISTOBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS MÁRTIRES

Fueron casi tres decenios en que los cristianos mexicanos fueron perseguidos en diferentes oleadas. Surgió incluso un grupo armado para defender el carácter católico de Mexico, si bien, los obispos y pastores nunca alentaron. El conflicto duró hasta que en el diálogo entre el episcopado y el gobierno pudo firmarse un acuerdo en 1929: los cristeros obedecieron a los obispos deponiendo las armas, aunque no sin manifestar su decepción por los pastores que los abandonaron en la defensa de la fe; el gobierno creó una amnistía para los obispo, sacerdotes y laicos rebeldes, y devolvió los edificios religiosos ocupados.

De la Homilía de San Juan Pablo II en la canonización
21 de mayo de 2000

3. En la primera lectura hemos escuchado cómo Pablo se movía en Jerusalén «predicando públicamente el nombre del Señor. Hablaba y discutía también con los judíos de lengua griega, que se propusieron suprimirlo» (Hch 9, 28-29). Con la misión de Pablo se prepara la propagación de la Iglesia, llevando el mensaje evangélico a todas las partes. Y en esta expansión, no han faltado nunca las persecuciones y violencias contra los anunciadores de la Buena Nueva. Pero, por encima de las adversidades humanas, la Iglesia cuenta con la promesa de la asistencia divina. Por eso, hemos oído que «la Iglesia gozaba de paz […] Se iba construyendo y progresaba en la fidelidad al Señor y se multiplicaba animada por el Espíritu Santo» (Hch 9,31).

Bien podemos aplicar este fragmento de los Hechos de los Apóstoles a la situación que tuvieron que vivir Cristóbal Magallanes y sus 24 compañeros, mártires en el primer tercio del siglo XX. La mayoría pertenecía al clero secular y tres de ellos eran laicos seriamente comprometidos en la ayuda a los sacerdotes. No abandonaron el valiente ejercicio de su ministerio cuando la persecución religiosa arreció en la amada tierra mexicana, desatando un odio a la religión católica. Todos aceptaron libre y serenamente el martirio como testimonio de su fe, perdonando explícitamente a sus perseguidores. Fieles a Dios y a la fe católica tan arraigada en sus comunidades eclesiales a las cuales sirvieron promoviendo también su bienestar material, son hoy ejemplo para toda la Iglesia y para la sociedad mexicana en particular

Tras las duras pruebas que la Iglesia pasó en México en aquellos convulsos años, hoy los cristianos mexicanos, alentados por el testimonio de estos testigos de la fe, pueden vivir en paz y armonía, aportando a la sociedad la riqueza de los valores evangélicos. La Iglesia crece y progresa, siendo crisol donde nacen abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas, donde se forman familias según el plan de Dios y donde los jóvenes, parte notable del pueblo mexicano, pueden crecer con esperanza en un futuro mejor. Que el luminoso ejemplo de Cristóbal Magallanes y compañeros mártires os ayude a un renovado empeño de fidelidad a Dios, capaz de seguir transformando la sociedad mexicana para que en ella reine la justicia, la fraternidad y la armonía entre todos.

Homilía completa


‘En la Ascensión’ – Fray Luis de León

Fray Luis de León
(1527-1591)

«¿Y dejas, Pastor santo,
tu grey en este valle hondo, oscuro,
en soledad y llanto;
y tú, rompiendo el puro
aire, te vas al inmortal seguro?

Los antes bienhadados
y los ahora tristes y afligidos,
a tus pechos criados,
de ti desposeídos,
¿a dónde volverán ya sus sentidos?

¿Qué mirarán los ojos
que vieron de tu rostro la hermosura
que no les sea enojos?
Quién gustó tu dulzura.
¿Qué no tendrá por llanto y amargura

Y a este mar turbado
¿quién le pondrá ya freno? ¿Quién concierto
al fiero viento, airado,
estando tú encubierto?
¿Qué norte guiará la nave al puerto?

Ay, nube envidiosa
aún de este breve gozo, ¿qué te quejas?
¿Dónde vas presurosa?
¡Cuán rica tú te alejas!
¡Cuán pobres y cuán ciegos, ay, nos dejas!».

— Usado por la versión española
de la Liturgia de las Horas
como himno de vísperas
de la Solemnidad
de la Ascensión del Señor

Martes, 18 de mayo de 2021

ECOS DE LA ASCENSIÓN

Himno de Laudes de la Ascención del Señor
(Música: Antonio Alcalde)

PREPARAMOS PENTECOSTÉS

Dios todopoderoso y eterno, que has querido que el Misterio Pascual se actualizase bajo el signo sagrado de los cincuenta días, haz que los pueblos dispersos en la diversidad de lenguas se congreguen, por los dones del cielo, en la única confesión de tu nombre.
Oración colecta misa de la Vigilia de Pentecostés

18 DE MAYO

El 18 de mayo celebramos la memoria de San Juan I, papa, y recordamos el nacimiento de San Juan Pablo II

SOBRE ESPIRITUALIDAD HISPÁNICA

¿Qué sentido tiene el ayuno que prepara la fiesta de Pentecostés?

PARA LA AGENDA

JORNADAS DIOCESANAS DE ZAMORA
Jueves 20 de mayo
Oración retransmitida por el canal de YouTube de la diócesis

RITO HISPANO-MOZÁRABE EN ZAMORA
Sábado 22 de mayo, 11.00h – Seminario San Atilano

Charla: El sufragio por los difuntos y el rito hispano-mozárabe.

Viernes 28 de mayo, 20.00h – Iglesia de San Cipriano
Misa en rito hispano-mozárabe por los difuntos víctimas de la pandemia.

Todos los martes, a las 19.00h Misa en rito hispano-mozárabe en la Basílica de la Concepción de Madrid (C/ Goya).

CURSO DE LITURGIA
Miércoles 19 de mayo, 21.00h
(1.00PM – América central).
La Unción de los enfermos

Enlace a la videollamada: https://meet.google.com/vta-yanj-doe