San Juan de Sahagún, el pacificador

Martirologio romano
11 de junio

9. En Salamanca, en España, San Juan de Sahagún González de Castrillo, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que son su santidad de vida y sus coloquios constantes logró la concordia de las facciones existentes entre los ciudadanos. (1479)

El insigne predicador San Juan de Sahagún es merecedor del apelativo de ‘pacificador de los bandos’. A raíz de las disputas y muertes de las familias Monroy y Manzanos, la ciudad de Salamanca se hallaba en una peligrosa división en dos bandos, cada uno partidario de una de las familias. El empeño desde el púlpito y a pié de calle de nuestro santo consiguió apaciguar los ánimos, no sin sufrir en sus carnes las amenazas y desprecios de ambos bandos. La reconciliación se hizo oficial con la firma de un pacto el 30 de septiembre de 1476.

Según la tradición sus sermones convirtieron de su conducta un hombre adúltero, cuya amante, en venganza lo envenenó produciéndole la muerte el 11 de junio de 1479.

San Bernabé

Martirologio romano
11 de junio

1. Memoria de San Bernabé, apóstol, varón bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe, que formo parte de los primeros creyentes en Jerusalén, predicó el evangelio en Antioquía introdujo entre los hermanos a Saulo de Tarso, recién convertido. Con él realizó un primer viaje por Asia para anunciar la Palabra de Dios, participó luego en el concilio de Jerusalén y terminó sus días en la isla de Chipre, su patria, sin cesar de difundir el evangelio (s. I).

Como dijo en Papa Benedicto XVI en una de las catequesis de los miércoles San Pablo no quería hacer la misión él solo y se rodeó siempre de colaboradores. Bernabé no sólo introdujo a Pablo en la comunidad creyente, luego le acompaño en su tarea evangelizadora. Dejamos un fragmento de la audiencia del Papa donde lo explica.

Benedicto XVI
Audiencia general. Miércoles, 31 de enero de 2007

Tenemos que reconocer que el Apóstol es un ejemplo elocuente de hombre abierto a la colaboración: en la Iglesia no quiere hacerlo todo él solo, sino que se sirve de numerosos y diversos compañeros. No podemos detenernos a considerar todos estos valiosos ayudantes, pues son muchos. Baste recordar, entre otros, a Epafras (cf. Col 1, 7; 4, 12; Flm 23), Epafrodito (cf. Flp 2, 25; 4, 18), Tíquico (cf. Hch 20, 4; Ef 6, 21; Col 4, 7; 2 Tm 4, 12; Tt 3, 12), Urbano (cf. Rm 16, 9), Gayo y Aristarco (cf. Hch 19, 29; 20, 4; 27, 2; Col 4, 10). Y mujeres como Febe (cf. Rm 16, 1), Trifena y Trifosa (cf. Rm 16, 12), Pérside, la madre de Rufo, de quien san Pablo dice que «es también mi madre» (cf. Rm 16, 12-13), sin olvidar a esposos como Prisca y Áquila (cf. Rm 16, 3; 1 Co 16, 19; 2 Tm 4, 19). Hoy, entre todo este conjunto de colaboradores y colaboradoras de san Pablo, centramos nuestra atención en tres de estas personas que desempeñaron un papel particularmente significativo en la evangelización de los orígenes: Bernabé, Silas y Apolo.
«Bernabé», que significa «hijo de la exhortación» (Hch 4, 36) o «hijo del consuelo», es el sobrenombre de un judío levita oriundo de Chipre. Habiéndose establecido en Jerusalén, fue uno de los primeros en abrazar el cristianismo, tras la resurrección del Señor. Con gran generosidad vendió un campo de su propiedad y entregó el dinero a los Apóstoles para las necesidades de la Iglesia (cf. Hch 4, 37). Se hizo garante de la conversión de Saulo ante la comunidad cristiana de Jerusalén, que todavía desconfiaba de su antiguo perseguidor (cf. Hch 9, 27). Enviado a Antioquía de Siria, fue a buscar a Pablo, en Tarso, donde se había retirado, y con él pasó un año entero, dedicándose a la evangelización de esa importante ciudad, en cuya Iglesia Bernabé era conocido como profeta y doctor (cf. Hch 13, 1).

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Antonio Gaudí, el arquitecto de Dios

UN DÍA COMO HOY…

… El 10 de junio de 1926 fallecía el arquitecto de la sagrada familia, Antonio Gaudí.

Nació el 26 de enero de 1852 y fue bautizado con los nombres de Antonio plácido Guillermo. Realizó los estudios primarios en los escolapios de Reus y a los 17 años se trasladó a Barcelona para los superiores. De 1873 a 1878 estudió arquitectura destacando desde muy pronto con formas artísticas novedosas.

Su evolución hacia la vida interior se vio marcada por los golpes de la muerte de su madre, su hermana y su sobrina. La muerte de su padre lo dejó finalmente en una soledad agravada por un fallido intento de matrimonio.

Antonio Gaudí

La soledad y las virtudes de la vida cotidiana, así como plasmación de su experiencia de dios a través de la arquitectura le han valido el apelativo de ‘el arquitecto de Dios’, así como la apertura del proceso de beatificación el 22 de febrero del año 2000.

El 7 de julio de 1926, Gaudí fue atropellado por un tranvía en Barcelona y recogido en el hospital de la Santa Cruz como un desconocido. Recibió con lucidez los últimos sacramentos y murió tres días más tarde.


Cirilonas, Homilía (JES)

“ En lugar de aquella primera vid, que dio vinagre a su Señor (cf. Is 5,2), ha brotado para nosotros del seno de la Virgen la vid verdadera. Ésta es la vid que da de comer a los hombres y les comunica la vida. Ésta es la vid que consuela con su bebida las almas de los afligidos. Ésta es la vid que con su vino purifica al mundo del pecado. Él es el racimo de uvas que a la noche en el cenáculo, él mismo se ha exprimido y se ha entregado a los discípulos en el cáliz como el Testamento de la verdad. ¡Oh vid, cuán prodigiosa eres, tú, cuya riqueza jamas se agota!…”.

— Cirilonas, Homilía 2.

San Clemente de Alejandría, El Pedagogo (JES)

“Doble es la sangre del Señor: pues una es carnal, con la cual fuimos redimidos de la muerte; otra espiritual, con la cual fuimos ungidos. Y beber la Sangre de Jesús es esto: ser hecho partícipe de la incorrupción del Señor. Pues la fuerza del Verbo es el Espíritu, como la sangre lo es de la carne. Así como el vino se mezcla con el agua, así el Espíritu con el hombre. La mezcla [de vino y agua], es un convite para la fe… quienes son participes por la fe son santificados en cuerpo y alma”.

— San Clemente de Alejandría, El Pedagogo,

San Clemente de Alejandría

Orígenes, Sobre el éxodo (JES)

“Conocéis vosotros, los que soléis asistir a los divinos misterios, como cuando recibís el cuerpo del Señor, lo guardáis con toda cautela y veneración, para que no se caiga ni un poco de él, ni desaparezca algo del don consagrado. Pues os creéis reos, y rectamente por cierto, si se pierde algo de él por negligencia. Y, si empleáis, y con razón, tanta cautela para conservar su cuerpo, ¿cómo juzgáis cosa menos impía haber descuidado su palabra que su cuerpo?”.

— Orígenes, Sobre el Éxodo, Homilía 13,3.

Orígenes

Descorriendo el velo. Apuntes para una lectura espiritual del Apocalipsis

Las sesiones de «Descorriendo el velo» corresponden a la formación en tiempo de Pascua en la Parroquia Santa María de la Merced (PP. Mercedarios Descalzos – Las Rozas, Madrid). La elección de este tema se corresponde con la tradición hispánica de leer en la liturgia este libro neotestamentario. Escrito para una iglesia perseguida es necesario…

San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos (JES)

“No siento placer por la comida corruptible ni por los deleites de esta vida. El pan de Dios quiero, que es la carne de Jesucristo, el del linaje de David; y por bebida quiero la sangre, de él, el cuel es caridad incorrumtible”.

— San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos

San Ignacio de Antioquía

El sentido bíblico del número 40

La duración de la Cuaresma, inspirada en los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, tiene otros referentes bíblicos que conviene recordar para entender mucho mejor este tiempo litúrgico. En esta primera sesión se comentan los 40 días del diluvio. Partiendo de la transfiguración, evangelio propio del segundo domingo de Cuaresma, comentamos lo que…

San Ignacio de Antioquía, Carta a los Filadelfios (JES)

“Esforzaos, por lo tanto, por usar de una sola Eucaristía; pues una sola es la carne de Nuestro Señor Jesucristo y uno solo es el cáliz para unirnos con su sangre, un solo altar, como un solo obispo junto con el presbiterio y con los diáconos consiervos míos; a fin de que cuanto hagáis, todo lo hagáis seguán Dios”.

— San Ignacio de Antioquía, Carta a los Filadelfios

San Ignacio de Antioquía

Las escuelas del periodo visigótico

Adolfo Ivorra, Liturgia Hispano-Mozárabe, Barcelona 2017, 28-34. 

1. Escuela bracarense. 
De la escuela bracarense da testimonio el intercambio epistolar entre el Papa Virgilio y el obispo suevo Profuturo de Braga en el año 538. Habría que añadir también los concilios bracarenses.

2. Escuela tarraconense.
Sobre la escuela tarraconense, G. Ramis comenta: ‘hasta el siglo VII no tenemos prueba documental de la existencia de esta escuela: es la correspondencia de San Eugenio, obispo de Toledo (646-657) con el obispo Protasio de Tarragona sobre unos textos de Hipólito’. Como en la escuela habrá carencias, aquí también es necesario acceder a las fuentes canónicas: ‘los concilios de Tarragona, Gerona y Barcelona (siglo VI) que tratan de cuestiones litúrgicas, pueden traducirse como prueba de la existencia y actividad de esta escuela’.

3. Escuela toledana.
La escuela toledana está centrada en tres arzobispos: los santos Eugenio, Ildefonso y Julián, cuyos pontificados abarcan los años 646-690. Al primero se le atribuye la composición de oraciones para el oficio, la misa del jueves santo ‘per títulos’ y una misa Pascual. A San Ildefonso, además de la producción ecológica, hay que atribuirle producción musical. La obra de San Julián es sobre todo una obra de recopilación de textos litúrgicos.

4. Escuela hispalense.
Su actividad gira en torno a dos personalidades: Leandro e Isidoro de Sevilla.
Del primero se subraya su labor en el concilio III de Toledo (año 589) y sus relaciones con el Oriente cristiano, porque alguna influencia debieron de ejercer en la liturgia hispánica. El mismo San Isidoro le atribuye la composición de cantos y colectas sálmicas. 
San Isidoro de Sevilla merece una mención aparte. No es para menos: de la misma manera que el rito de Milán se le conoce día de hoy como rito ambrosiano por la figura central de San Ambrosio, durante buena parte de la edad media al rito hispano se le denominó en ocasiones como liturgia isidoriana. 

San Leandro

San Leandro de Sevilla, obispo y padre de la unidad en la Hispania visigodaHoy, 13 de noviembre, la Iglesia en España celebra la memoria litúrgica de San Leandro, obispo de Sevilla, una de las figuras más luminosas del siglo VI y patrono principal de la diócesis de Huelva.Nacido probablemente en Cartagena hacia el año 534,…