DECRETO. OPTATAM TOTIUS. SOBRE LA FORMACIÓN SACERDOTAL
Decreto del Concilio Vaticano II. Promulgado en la cuarta sesión del Concilio el 28 de octubre de 1965 por 2318 votos a favor y 3 en contra.
Liturgia, Santoral y Espiritualidad
DECRETO. OPTATAM TOTIUS. SOBRE LA FORMACIÓN SACERDOTAL
Decreto del Concilio Vaticano II. Promulgado en la cuarta sesión del Concilio el 28 de octubre de 1965 por 2318 votos a favor y 3 en contra.
DECRETO. PERFECTAE CARITATIS. SOBRE LA ADECUADA RENOVACIÓN DE LA VIDA RELIGIOSA
Decreto del Concilio Vaticano II. Promulgado en la cuarta sesión del Concilio el 28 de octubre de 1965 por 2321 votos a favor y 4 en contra.
… el 23 de octubre de 2011, en Roma, Benedicto XVI canonizaba a la hasta entonces Beata zamorana Madre Bonifacia Rodríguez de Castro.
Dejamos para el recuerdo y la oración un fragmento de la homilía, algunas fotos y enlaces.
De la Homilía del Santo Padre Benedicto XVI
En la segunda lectura hemos escuchado un pasaje de la primera carta a los Tesalonicenses, un texto que usa la metáfora del trabajo manual para describir la labor evangelizadora y que, en cierto modo, puede aplicarse también a las virtudes de santa Bonifacia Rodríguez de Castro. Cuando san Pablo escribe la carta, trabaja para ganarse el pan; parece evidente, por el tono y los ejemplos empleados, que es en el taller donde él predica y encuentra sus primeros discípulos. Esta misma intuición movió a santa Bonifacia, que desde el inicio supo aunar su seguimiento de Jesucristo con el esmerado trabajo cotidiano. Faenar, como había hecho desde pequeña, no era sólo un modo para no ser gravosa a nadie, sino que suponía también tener la libertad para realizar su propia vocación, y le daba al mismo tiempo la posibilidad de atraer y formar a otras mujeres, que en el obrador pueden encontrar a Dios y escuchar su llamada amorosa, discerniendo su propio proyecto de vida y capacitándose para llevarlo a cabo. Así nacen las Siervas de San José, en medio de la humildad y sencillez evangélica, que en el hogar de Nazaret se presenta como una escuela de vida cristiana. El Apóstol continúa diciendo en su carta que el amor que tiene a la comunidad es un esfuerzo, una fatiga, pues supone siempre imitar la entrega de Cristo por los hombres, no esperando nada ni buscando otra cosa que agradar a Dios. Madre Bonifacia, que se consagra con ilusión al apostolado y comienza a obtener los primeros frutos de sus afanes, vive también esta experiencia de abandono, de rechazo precisamente de sus discípulas, y en ello aprende una nueva dimensión del seguimiento de Cristo: la cruz. Ella la asume con el aguante que da la esperanza, ofreciendo su vida por la unidad de la obra nacida de sus manos. La nueva santa se nos presenta como un modelo acabado en el que resuena el trabajo de Dios, un eco que llama a sus hijas, las Siervas de San José, y también a todos nosotros, a acoger su testimonio con la alegría del Espíritu Santo, sin temer la contrariedad, difundiendo en todas partes la Buena Noticia del reino de los cielos. Nos encomendamos a su intercesión, y pedimos a Dios por todos los trabajadores, sobre todo por los que desempeñan los oficios más modestos y en ocasiones no suficientemente valorados, para que, en medio de su quehacer diario, descubran la mano amiga de Dios y den testimonio de su amor, transformando su cansancio en un canto de alabanza al Creador.
LITURGIA PROPIA DE LA SOLEMNIDAD
El Centurión Cornelio del que habla el libro de los Hechos de los Apóstoles es venerado como santo y su memoria se celebra cada 20 de octubre.
Su historia y testimonio está narrado por este escrito del nuevo testamento que le dedica íntegramente el capítulo diez (Hch 10-leer). En el se narra como el centurión Cornelio, hombre temeroso de Dios, recibe una visión de un ángel en la hora nona que le comunica que sus oraciones y ofrendas han sido aceptadas y el encargo de buscar a Pedro. El centurión mando a dos siervos y un soldado a por Pedro y mientras se acercaban donde estaba el apóstol, Pedro tuvo una visión mientras rezaba en la hora sexta en la que se le reveló que no hay que llamar profano a lo creado por Dios. Visión que le serviría para entrar en la casa del centurión al día siguiente. Pedro comienza a predicar la muerte y resurrección de Jesús y el Espíritu Santo viene sobre Cornelio y los que escucharon la palabra de Dios. Los circuncidados que acompañaban a Pedro se sorprendieron de que el Espíritu Santo se derramara a aquellos gentiles y Pedro lo bautizó.
Haciéndose eco del texto bíblico, la liturgia de las horas ha conservado la referencia a este episodio en las horas sexta y nona del martes III del Salterio:
«Oh Dios, que revelaste a Pedro tu plan de salvar a todas las naciones, danos tu gracia, para que todas nuestras acciones sean agradables a tus ojos y útiles a tu designio de amor y salvación universal» (Sexta. Martes III)
«Oh Dios, que enviaste un ángel al centurión Cornelio para que le revelara el camino de la salvación, ayúdanos a trabajar cada día con mayor entrega en la salvación de los hombres, para que, junto con todos nuestros hermanos, incorporados a tu Iglesia, podamos llegar a ti» (Nona. Martes III).
… el 19 de octubre de 2003, el Papa San Juan Pablo II beatificaba a la Madre Teresa de Calcuta, monja de origen albanés vocacionada a la atención de los más pobres en las calles de la Calcuta (India).
En la homilía, Juan Pablo II, haciendo referencia a la espiritualidad de la Madre Teresa dijo: «El grito de Jesús en la cruz, «tengo sed» (Jn 19, 28), expresa que la profundidad del anhelo de Dios por el hombre, penetró en el alma de madre Teresa y encontró un terreno fértil en su corazón. Saciar la sed de amor y de almas de Jesús en unión con María, la madre de Jesús, se convirtió en el único objetivo de la existencia de la madre Teresa, y en la fuerza interior que la impulsaba y la hacía superarse a sí misma e «ir deprisa» a través del mundo para trabajar por la salvación y la santificación de los más pobres de entre los pobres».

La sed de Cristo en la cruz ha pasado a la liturgia propia de la fiesta de Santa Teresa de Calcuta. El texto evangélico elegido se trata de la conclusión del discurso escatológico cuando Jesús describe el Juicio final y hace referencia a la misericordia obtenida por las obras de caridad: “Venid vosotros… porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Las antífonas, como es habitual, toman palabras del evangelio haciendo, en el caso de la entrada, una bella composición: «Venid, vosotros, benditos de mi Padre, dice el Señor: tuve sede y me disteis de beber; por eso, ahora os doy yo a beber del agua de la vida eterna».
Si esta bellísima antífona abre la celebración, la oración colecta a continuación prosigue con la imagen de Cristo crucificado: «Oh Dios, que llamaste a santa Teresa, virgen, para que correspondiera al amor de tu Hijo, sediento en la cruz, con una eximia caridad hacia los más pobres».
Por si no era suficiente, la composición de un prefacio con el elemento de Cristo sediento nos adentra en el misterio de la eucaristía: «Es nuestro deber y salvación darte gracias… porque has concedido a santa Teresa compartir la sed de tu Hijo crucificado haciéndola misionera de la caridad; ella ha cargado sobre sí el abandono de los pobres y, poniéndose a su servicio, ha irradiado la luz de tu amor misericordioso».
La liturgia expresa el ejemplo santo de Teresa de Calcuta. Cristo crucificado está sediento en los pobres que necesitan de nuestra agua; démosle el agua de nuestra ayuda y Cristo presente en ellos, por su amor misericordioso, nos invitará a beber del agua viva de su costado
… el 19 de octubre de 1997, el Papa Juan Pablo II firmaba la carta apostólica ‘Divini amoris scientia’ con lo que declaraba doctora de la Iglesia a Santa Teresita de Lisieux.
El documento con el que Juan Pablo II declara doctora a la sencilla carmelita Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz consta de doce puntos:
Acogiendo los deseos de gran número de hermanos en el episcopado y de muchísimos fieles de todo el mundo, tras haber escuchado el parecer de la Congregación para las causas de los santos y obtenido el voto de la Congregación para la doctrina de la fe en lo que se refiere a la doctrina eminente, con conocimiento cierto y madura deliberación, en virtud de la plena autoridad apostólica, declaramos a santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, virgen, Doctora de la Iglesia universal. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
CAPITULO I
BENDICIÓN DE LAS FAMILIAS Y SUS MIEMBROS
40. La Iglesia, en su actuación pastoral, ha tenido siempre en gran aprecio la comunidad de vida y de amor conyugal, fundada por el Creador e instituida por Cristo, el Señor, como un sacramento del Nuevo Testamento, así como un estado y orden de vida, a semejanza de su misteriosa y fecunda unión con la Iglesia. De esta comunidad procede la familia, en la cual los esposos tienen su propia gracia y vocación en el pueblo de Dios, a fin de que sean cooperadores de la gracia y testigos de la fe y del amor de Cristo para sí mismos, para sus hijos y para los demás familiares. Por esto la familia cristiana, como una Iglesia doméstica, cumpliendo la misión recibida de Dios y ejerciendo su apostolado, está obligada a proclamar muy alto ante los hombres las virtudes del reino de Dios en el mundo y la esperanza de una vida feliz.
41. Para que los esposos y demás miembros de la familia fueran cada vez más aptos para asumir y realizar más plenamente su propia misión, la Iglesia instituyó también algunos sacramentales con los que la vida familiar, en determinadas circunstancias, fuera enriquecida con la proclamación de la Palabra de Dios y una peculiar bendición. Tales son fundamentalmente los Ritos de bendición descritos en este capítulo.
I. Bendición de las familias y sus miembros
II. Bendición anual de las familias en sus propias casas
III. Bendiciones de los esposos
IV. Bendiciones de los niños
V. Bendición de los hijos
VI. Bendición de los prometidos
VII. Bendición de la mujer antes o después del parto
VIII. Bendición de los ancianos que no salen de casa
El 16 de octubre, celebramos la memoria de la Santa Margarita María de Alacoque, a la que algunas letanías de los santos colocan el apelativo de ‘Confidente del Sagrado Corazón de Jesús’.

Margarita nació en Lhautecourt, en las proximidades de Vérosvres, una pequeña aldea de la de diócesis de Autun, el 22 de julio de 1647. La vida de la joven Margarita no fue fácil: su padre murió cuando ella contaba con ocho años y a su madre toca educarla junto a sus otros cuatro hermanos, todos varones y mayores que ella. Un año mas tarde se establece como pensionista en las clarisas de Charoles, pero debe abandonar el convento por una grave enfermedad que la irá dejando sin poder andar hasta que se cura tras un voto hecho a la Virgen. Ya en este convento encuentra una fuerte inclinación a imitar a las religiosas en esa vida de santidad que ella observa; la enfermedad trunca esa vida y la vuelta a casa con la familia paterna no fue muy agradable. En palabras de Margarita: fueron ‘sometidas a la más dura esclavitud’. Hubo de afrontar sola y sin ayuda las enfermedades de su madre. Su inclinación a la vida religiosa le lleva a las puertas del convento de las religiosas de la Visitación de Paray-Le-Monial donde ingresa el 20 de junio de 1671 donde llegaría a ejercer el cargo de maestra de novicias contagiando todo el convento, después toda la orden y, finalmente, a la Iglesia de la espiritualidad del Corazón de Jesús que ella había vivido a través de las apariciones.

La primera aparición del Sagrado Corazón de Jesús a Santa Margarita María de Alacoque sucede algo más de un año más tarde de su entrada en el convento: el 27 de diciembre de 1673, fiesta de San Juan evangelista. Se prolongan hasta enero de 1688. Margarita muere el 17 de octubre de 1690.
La primera visión consistió en que Jesús toma el corazón de Margarita y lo mete en el suyo: un corazón en un trono de llamas con la corona de espinas, signo de nuestros pecados, que punzaban el corazón y sobre él la cruz. Al devolverle el corazón a Margarita la cicatriz que queda en su cuerpo será la que cada primer viernes de mes le duela a Margarita. Le es revelado que esos viernes debe comulgar y además vive en la noche del jueves al viernes una terrible agonía como la que Jesús hubo de soportar en el monte de los Olivos: Margarita permanece postrada de once a doce de la noche los jueves.
Este es el origen de la Hora Santa y de la comunión de los primeros viernes de mes que comenzó en el convento de Paray-Le-Monial y luego ha sido extendido a toda la Iglesia como culto al Sagrado Corazón de Jesús.
Las sesiones de «Descorriendo el velo» corresponden a la formación en tiempo de Pascua en la Parroquia Santa María de la Merced (PP. Mercedarios Descalzos…
La duración de la Cuaresma, inspirada en los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, tiene otros referentes bíblicos que conviene recordar para entender…
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