CATEQUESIS XXII Introducción

Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo». La lectura es la de la carta de Pablo a los corintios: Porque yo recibí del Señor lo que también os transmití, y lo que sigue.

Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía». Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía».

1 Cor 11, 23

CATEQUESIS XXII 1 La fe en la Eucaristía

También esta enseñanza del bienaventurado Pablo es suficiente para daros la plena certeza sobre los divinos misterios, de los que se os ha considerado dignos, viniendo a ser concorpóreos y consanguíneos de Cristo. Él proclamaba hace un momento: Porque en la noche en que era entregado nuestros Señor Jesucristo, tomó pan, y dando gracias, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: Tomad, comed esto es mi cuerpo. Y tomó el cáliz, dio gracias, y dijo: Tomad, bebed, esta es mi sangre. Si Él declara y dice sobre el pan: Esto es mi cuerpo, ¿quién se atreverá ya a dudar? Y si Él afirma y dice: Esta es mi sangre, ¿quién dudará jamás, sosteniendo que no es su sangre?

PROCATEQUESIS 9

9. Que tus pies corran presurosos a la catequesis. Recibe con empeño los exorcismos; y cuando seas insuflado o exorcizado, ten por seguro que esa acción es para tu salvación. Date cuenta de que el oro sale de la tierra sucio y adulterado, mezclado con materias distintas como cobre, estaño, hierro y plomo. Nosotros buscamos tener oro puro; pero no se puede limpiar el oro de las adherencias que trae, si no es por el fuego; tampoco el alma puede purificare sin los exorcismos, que son acciones divinas entresacadas de la divina Escritura. Se te cubre el rostro para que de este modo descanse la mente, para que la mirada errante no haga divagar también el corazón. El hecho de estar velados los ojos no impide que la salvación entre por los oídos. A ejemplo de los orfebres que inyectan aire en el fuego con unos instrumentos finos, y encuentran lo que buscan: el oro oculto en el crisol , soplado y excitando la llama que lo envuelve; así los que exorcizan, cuando infunden el temor mediante el Espíritu divino, y reavivan -como en el crisol- el alma en el cuerpo, huye el demonio enemigo, mientras que la salvación permanece, y permanece la esperanza de la vida eterna; y además el alma, purificada de los pecados, alcanza la salvación. Por eso, hermanos, mantengámonos en la esperanza; démonos a nosotros mismos y esperemos; para que el Dios del universo -viendo nuestra voluntad- nos purifique de nuestros pecados, nos conceda la verdadera esperanza de las obras, y nos dé la conversión que salva. Dios es el que llama, y te llama a ti.

Santa Nazaria Ignacia de Santa Teresa

Martirologio romano
6 de julio

15. En Buenos Aires, en Argentina, santa Nazaria de Santa Teresa March
Mesa, virgen, nacida en España y emigrante con su familia a México, la cual,
llena de celo misionero, consagró su vida a la evangelización de los pobres y
necesitados en varias naciones de América latina y fundó el Instituto de las
Misioneras Cruzadas de la Iglesia (1943).

Santa María Goretti

Martirologio romano
6 de julio

1. Santa María Goretti, virgen y mártir, que en una época infantil dura, donde se vio en la necesidad de ayudar a su madre en las labores de la casa, distinguiéndose ya por su piedad, cuando no contaba más que doce años murió en defensa de su castidad a causa de las heridas que le produjo con un punzón un joven que intentaba violarla cuando estaba sola en su casa, cercana a la localidad de Nettuno, en el Lacio, de Italia (1902).

El día litúrgico hispano-mozárabe

Estamos acostumbrados a que el día litúrgico en el rito romano coincide con el día natural. Solamente las solemnidades, como preparación de la fiesta, comienzan a celebrarse en la tarde anterior. El Oficio Divino o liturgia de las horas pretende por un lado la santificación del día y por otro, como complemento, el memorial del Misterio Pascual a través del recuerdo y la evocación de los acontecimientos de la pasión (camino del calvario, crucifixión y muerte), resurrección y primera predicación apostólica (venida del espíritu santo, subida al templo para orar y episodio de Pedro y el centurión Cornelio).

El rito hispano-mozárabe teniendo esa misma intención de la santificación del tiempo ordena el día con las mismas horas pero con una lógica diferente: ya no en el día natural sino en la repetición diaria de la secuencia muerte-vespertino y resurrección-matutino. El día litúrgico comienza con el sacrificio vespertino de ofrenda de la luz para adentrarnos en la oscuridad de la noche del sepulcro. Aquella hora es la misma en la que, mientras nuestro Señor y Salvador estaba cenando con sus apóstoles, les entregó, al empezar la cena, el misterio de su cuerpo y de su sangre, a fin de manifestar que era, aquella, la misma hora que la del atardecer del mundo [1]. Saliendo del oscuro sepulcro de la noche la alabanza matutina celebra la resurrección. Tan solo en algunas solemnidades se extendía la celebración durante todo el día con algo así como segundas vísperas.

La Illatio de la noche santa de Pascua es una bella oración en la que podemos contemplar esta secuencia muerte-vespertino y resurrección-matutino: elevando sus manos en la cruz, quedó colgado en el madero como sacrificio vespertino; y al resucitar del sepulcro se nos dió como fruto bendito de la mañana [2].


[1] San Isidoro, De ecclesiasticis officiis, I, XX.

[2] Misal hispano-mozárabe (CPL, Barcelona 2015).
Nótense aquí dos detalles complementarios: elevar las manos en la cruz, que hace referencia a la forma de extender las manos para la oración; fruto bendito de la mañana: habría que comprobar sobre los textos originales la expresión ‘fruto bendito’, aunque podría hacer referencia a la comparación entre la Virgen María y la mañana que nos traen el fruto bendito, Cristo encarnado y resucitado respectivamente. San Isidoro en De ecclesiasticis officiis hace esta doble referencia nacimiento-resurrección de Cristo al explicar los maitines: (cf. I, XXIII). La Illatio que hemos citado, por su parte, introduce el matiz de la madre Iglesia que engendra a los creyentes: en recuerdo e imitación de este sagrado misterio, ahora nacen en la vida eterna los hijos de la luz, pues la madre Iglesia, en parto matinal, los engendra en esta noche por la gracia del Espíritu, concibiéndolos sin corrupción y alumbrándolos con gozo, a semejanza de la Virgen Madre.

San Atanasio de Jerusalén

Martirologio romano
5 de julio

4. Conmemoración de san Atanasio de Jerusalén, diácono de la iglesia de la Santa Resurrección y mártir, que fue atrozmente atormentado por el monje hereje Teodosio por reprobarle su impiedad y por haber defendido el Concilio de Calcedonia contra quienes lo impugnaban (451/452).

Santa Ciprila

Martirologio romano
5 de julio

3. En Cirene, en Libia, santa Ciprila, mártir, la cual, según cuenta la tradición, durante la persecución bajo Diocleciano retuvo en sus manos durante mucho tiempo carbones ardiendo junto con el incienso, para que no pareciese, si los tiraba, que ofrecía culto a los dioses, y despedazados luego cruelmente sus miembros, su alma, decorada con su sangre, voló al encuentro del Esposo (s. IV).

EL INCIENSO Y LA OBLIGACIÓN DEL CULTO PAGANO

La persecución desatada por los emperadores romanos contra los primeros cristianos se tradujo en la práctica en la presión para que abandonaran el culto cristiano dando culto a los dioses paganos. Una forma de culto era la ofrenda del incienso que santa Ciprila no quiso hacer dejando los carbones y el incienso sobre sus manos para así no abandonar la fe cristiana.