Itinerarios y liturgia de la Cuaresma
La animación litúrgica
Ofrecemos las diapositivas del tema «La animación litúrgica» expuesto en el Equipo Misionero de Alcañices en febrero de 2025.
Misericordia es su nombre
Domingo VII de tiempo ordinario (C)
“Sed misericordioso como vuestro Padre es misericordioso”
(Lc 6,36).
Corría el año 2015 cuando el Papa Francisco convocó el Jubileo de la Misericordia, un jubileo de carácter extraordinario, que profundizó en las obras de misericordia. Por aquel entonces, del coloquio-entrevista entre el Papa y el periodista Andrea Tornielli, se publicó el libro El nombre de Dios es misericordia. Un título sugerente, atractivo y para algunos —quizá desconocedores de la tradición bíblica— muy creativo. El catecismo recoge, entre los nombres de Dios, la alusión a la misericordia como uno de los nombres que Dios reveló a Moisés.
Al lector le vendrá a la mente la zarza que arde sin consumirse cuando hablamos del nombre de Dios revelado a Moisés. En aquel acontecimiento teofánico Dios dice a Moisés que si alguien pregunta quién le envía conteste: “‘Yo soy’ me envía” (Ex 3,14). Pero no es el único momento en que Dios revela su nombre a Moisés. Tras la liberación de la Israel de la esclavitud en Egipto, Moisés encamina al pueblo hacia el Sinaí donde recibirá las tablas de la ley. Es en este contexto donde Moisés pide al Señor que le muestre su gloria. Dios responde: “Yo haré pasar ante ti toda mi bondad y pronunciaré ante ti el nombre del Señor” (Ex 33,19). Efectivamente cumplió con lo dicho y cuando pasó en su gloria reveló su nombre: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad” (Ex 34,6). El nombre de Dios revela lo que él mismo es: misericordia.
El evangelio de Lucas, que hoy la Iglesia escucha, contiene este mandato: “Sed misericordioso como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Este mandato es el vértice de todas las recomendaciones que el evangelio hace para los discípulos del Señor, entre el que se encuentra una de las más difíciles máximas: “Amad a vuestros enemigos” (Lc 6,27). Quizá sea este el culmen de la misericordia: ‘bien decir’ a quien te ‘mal trata’. Recordemos el deseo de Cristo en la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34); o la llamada del profeta a la conversión: “yo no me complazco en la muerte del malvado, sino en que el malvado se convierta y viva” (Ez 33,11). La misericordia cristiana es, por tanto, una súplica gozosa de toda clase de bienes, incluido el mayor bien de la conversión y la salvación, para quienes tienen como afición proferirnos el mal. Parafraseando a San Pablo podríamos decir que no solo llevamos en nuestros cuerpos las marcas de Jesús (cf. Gal 6,17), sino que debemos llevarlas a su estilo: “compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102,8).
Armas, fe y evangelios
Domingo III del tiempo ordinario (C)
“Para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido” (Lc 1, 4).
Los libros son un arma poderosa. Que se lo digan a quienes quieren adoctrinar a los pueblos: suelen tener una larga lista de libros prohibidos. Sí, también la Iglesia cayó en ese error de querer educar desde la censura intelectual; por eso sabe como nadie que no es el camino para el pensamiento. Aprendemos de los errores. O mejor, de la experiencia, porque nadie como nosotros sabemos también la fuerza que puede tener un libro: las persecuciones religiosas no han hecho otra cosa que quemar biblias, misales y catecismos con la pretensión de eliminar aquello que amenazaba al poder civil de uno u otro régimen, de tal o cual época, porque estaban convencidos —acaso más que nosotros— que los libros de los evangelios son un arma poderosa.
Por desgracia existe, ha existido y, Dios quiera que cada vez menos, existirá la represión intelectual. Y por desgracia algunos no pueden por menos que usar las armas físicas para defenderse de ella. La represión crea injusticia, y esta, en mayor o menor medida, violencia: ora verbal, ora física. También en el ámbio de la persecución religiosa ha ocurrido así: unos han sido mártires —algunos los estamos celebrando en estas semanas— otros guerrilleros. San Paulino de Nola advertía que “las armas siempre han tenido necesidad de la fe; en cambio la fe nunca ha necesitado de las armas”. Quien tiene fe, no lucha contra el mal, lo vence con la fuerza de sus buenas obras (cf. Rm 12, 21).
El inicio del evangelio que hoy escuchamos nos presenta a Lucas escribiendo a un tal Teófilo sobre la vida de Jesús “para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido” (Lc 1, 4). Otro evangelista, Juan, aclara que ha hecho una selección de acontecimientos porque si escribiera todo sería inabarcable. Selección que, como el resto de evangelistas, tiene como destinatarios a los cristianos de ciertas comunidades a los que se dirige. A estas comunidades es a los que envían estas armas poderosas.
Se confunde el lector si cree que estoy animando a tomar biblias y códices para tirárselos a los enemigos de la fe. Ni siquiera considero que sea un arma intelectual contra nadie más que contra el propio cristiano. La lectura del evangelio —y por extensión de la biblia, el catecismo o los libros de oración— son el arma contra nuestra falta de fe y nuestro estancamiento en el camino de la santidad. Es el único combate válido para nosotros porque “la fe nunca ha necesitado de las armas”. Esta fe sostenida en el evangelio, no solo da una perspectiva nueva a la vida, sino al sufrimiento y a la muerte por Cristo. Quizá po eso los libros de los evangelios son un arma poderosa.
Creo en Jesucristo, el Hijo de Dios
Peregrinación Santuario de Fátima y Milagro Eucarístico de Santarém
1-4 de marzo de 2025
Sábado 1 de marzo: Madrid – Mérida – Fátima
Salida a las 07:00hrs en bus desde Madrid con parada en Mérida. Misa en la basílica de Santa Eulalia y después de la misa tenemos visita guiada de Mérida con el teatro y anfiteatro romano. Almuerzo y salida en bus hacia Fátima. Check in en el hotel y cena. Después de la cena se haría el rosario y la procesión de las antorchas a las 21:30hrs. Alojamiento.
Domingo 2 de marzo: Fátima
Desayuno. Por la mañana asistimos a la misa en la capilla de las apariciones. Después de la misa tiempo libre para esparcimiento personal y compras en el entorno del santuario.
Almuerzo en hotel.
Por la tarde, se hace el rezo del via crucis hasta Aljustel a las casa de los pastores. Regreso a pie o en bus hasta el hotel. Cena en hotel y alojamiento
Lunes 3 de marzo: Santarém – Nazaré
Desayuno en hotel. Salida en bus hacia Santarem,haremos una visita guiada donde se visitará la plaza central, el mercado y se dará una explicación del milagro eucaristtico. Misa en la iglesia .
Después de la misa nos trasladamos en bus hacia Nazaré y almorzamos en restaurante. Después de la comida vamos al farol de San Miguel arcangel, y santuario de la Sra. De Nazaré. Tiempo libre para hacer compras. Antes de volver a Fátima, daremos un paseo por las playas de Nazaré. Regreso a hotel. Cena y alojamiento.
Martes 4 de marzo: Fátima – Trujillo – Madrid
Desayuno y salida en bus hacia Trujillo. Tiempo libre para dar un paseo por el casco antiguo y recorrer la villa natal de Francisco Pizarro, conquistador del Imperio Inca, y descubre los secretos de esta pintoresca localidad cacereña. Podéis contemplar la Plaza Mayor de Trujillo, una de las más bonitas de Extremadura. En este céntrico lugar del municipio cacereño observaremos la famosa escultura ecuestre del conquistador del Imperio Inca, el actual Perú: Francisco de Pizarro. También contemplaremos la arquitectura renacentista de sus bellos palacios y de la Iglesia de San Martín de Tours.
Almuerzo en Trujillo, Después seguiremos la ruta hacia Madrid.
540€
Inscripción
Periferia, pobreza y amor al templo
Domingo 29 de diciembre de 2024
Solemnidad de la Sagrada Familia (C)
La pobreza de un comedero de animales contrasta con nuestros belenes. La suciedad de una cuadra animales, donde un buey y una mula hacen su vida, es contraria a la limpieza de nuestros misterios de Navidad. La sencillez de una cueva de animales es antónima al abigarramiento de las representaciones barrocas del nacimiento del Señor. Y podríamos preguntarnos por qué.
Cuando termine este tiempo de Navidad con la Solemnidad del Bautismo del Señor (este año litúrgico el domingo 12 de enero) comenzaremos a escuchar los domingos la vida cotidiana de Jesús que en multitud de ocasiones nos muestra algunas contradicciones. Un hombre nacido en un pesebre de Belén, emigrante en Egipto y criado en Nazaret, una pequeña aldea, se convierte en un Maestro. Sería lo que hoy gustamos en llamar un hombre de periferias. Nos lo imaginamos con un estilo un tanto hippie predicando y haciendo milagros en las plazas y caminos, dirigiendose a la gente sencilla del pueblo, acogiendo a ‘todos, todos, todos’ y perdonando sin condiciones los pecados de los hombres. Sin embargo, si no nos conformáramos con una lectura simplista y teñida de populismos del evangelio nos damos cuenta de que ‘no es oro todo lo que reluce’ o mejor dicho no todo lo que reluce en estas interpretaciones es la Verdad del evangelio.
La visita de Cristo al templo acompañado de sus padres y de su familia a sus doce años, revela la piedad que José y María infundieron en Jesús lejos de interpretaciones que alejan a Jesús absolutamente del culto judío. El hallazgo del niño perdido en el templo nos muestra que Jesús no sólo sirige su enseñanza a un pueblo sencillo (casi analfabeto) sino a los doctores y sabios del templo. Su respuesta a sus padres (“¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”) denota su vinculación afectiva al templo, que llegará a purificar echando a los mercaderes. Cristo se revela como un hombre (también) del templo, del culto y, como podríamos decir hoy, de la enseñanza dogmática. Tampoco deberíamos ser tentados a decir que el Jesús adolescente madura abandonando el templo en favor de las calles, plazas y caminos, porque hasta en los últimos días de su vida predica en el templo. Recordemos su entrada triunfal en Jerusalén y cómo se queda predicando en el templo (Lc 19, 45-48).
Este es solo un ejemplo que quiero regalarle a usted, querido lector, como presente navideño para invitarle a hacer una lectura más atenta y profunda del evangelio en el año que viene, año jubilar ordinario y ocasión para conocer que toda esa pobreza de Jesús, no es tan simplista como parece.
P. Santiago Martín Cañizares
“¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 49 ).
Antonio Gaudí. Construcción de una espiritualidad
Gloria in excelsis. Reflexiones de cara a la Navidad 2024
Presentamos dos conferencias en la parroquia Santa María de la Merced (PP. Mercedarios Descalzos) de Las Rozas (Madrid).