La dedicación de la Catedral Compostelana

El 21 de abril la Iglesia de Compostela conmemora la dedicación de su catedral que tuvo lugar en el año 1211. Según la exigencia del calendario litúrgico no siempre es posible celebrarse en este día, trasladándose de fecha si coincide en la semana santa o la octava de pascua.

Curiosos ritos ‘adornaron’ la consagración de la Catedral hace 800 años

Noticia en el Correo Gallego
(21 de abril de 2011)

Una mañana de un jueves de Semana Santa, como el de ayer pero del año 1211, se consagró la Catedral de Santiago, efeméride que ahora cumple 800 años.

El acta de esta ceremonia se conserva transcrita en el Tumbo B (libro de pergamino) que se guarda en la Biblioteca de la propia Basílica. Según este texto se sabe que ofició los actos el obispo de entonces, monseñor Pedro Muñiz, y que estuvieron presentes el rey de León, Alfonso IX, acompañado de su hijo Fernando, además de los obispos de la diócesis de Ourense, Lugo, Mondoñedo, Tui, Coria, A Guarda, Évora, Lisboa y Lamego, quienes firmaron el acta.

No faltó, tampoco, la nobleza, que fue representada por los magnates más importantes del reino por aquel entonces, como eran Rodrigo Ordóñez, mayordomo de Su Majestad o, entre otros, Nuño Núñez de Lara, que tenía como misión socorrer al arzobispo de Santiago con su propio ejército en caso de necesidad.

La Catedral de esa época era románica y Santiago era una ciudad rodeada de una gran muralla de dos kilómetros de perímetro  que le servía para protegerse de los invasores. Por sus siete puertas de entrada llegaban, sin embargo, las mercancías «desde los diversos caminos de la región», cita el Códice Calixtino.

Compostela no tenía aún su característica imagen barroca y el casco histórico apenas empezaba a nacer en tres direcciones: desde Porta do Camiño hasta la fachada Norte de la Catedral pasando por lo que hoy es Casas Reais, Cervantes y Azabachería. Desde la rúa das Fagueiras a la Rúa do Vilar. Y, en tercer lugar, «desde la Rúa de Mazarelos a las calles da Mámoa (Orfas), do Castro, dos Ferreiros (Calderería) y Preguntoiro para desembarcar en la Plaza do Campo (hoy denominada Plaza de Cervantes)», tal y como se describe en el libro Historia de la Ciudad de Santiago de Compostela, publicado por el Ayuntamiento y el Consorcio de Santiago y coordinado por Ermelindo Portela.

Pero, volviendo a la ceremonia de la consagración de la Catedral de hace 800 años, dicen los documentos de la época que todos los invitados dieron tres vueltas al exterior del templo con cánticos y oraciones antes de acceder al interior. Tras este primer momento, la ceremonia siguió con solemnes procesiones por dentro del templo, donde se habían instalado doce cruces con versos latinos, que fueron ungidas y bendecidas por el obispo.

Estas cruces, que todavía se conservan, estaban rodeadas de símbolos como el sol, la luna y la primera y última letra del alfabeto griego (alfa y omega). Y es que según la historiadora María Pilar Ramos Vicent, «hubo algunos ritos extraños» en esta ceremonia. Incluso tiempo después «al obispo de Santiago se le acusó de nigromántico y dado al estudio de la magia, tal y como nos refiere el canónigo santiagués López Ferreiro», asevera Ramos Vicent. Además, en el libro Galicia Feudal, de Victoria Armesto, se habla de Muñiz como «el obispo brujo» y «con aficiones a la magia».

Fue, por lo que parece, una ceremonia muy peculiar en un Santiago muy diferente al de hoy. No se había construido todavía la torre de la Berenguela, no existía el pazo de Raxoi ni, por supuesto, el Hostal dos Reis Católicos ni el Rectorado de la Universidad. Ni Bonaval. Santiago era una pequeña villa rodeada de huertas. De hecho, ante la propia Catedral se abría un descampado donde se instalaron los canteros que trabajaron en las obras del templo y que luego dio lugar a la Plaza del Obradoiro.

Esta consagración sí sirvió, sin embargo, para inaugurar el Pórtico de la Gloria, que se concluía ese mismo año de 1211, aunque la lluvia, el frío y el paso del tiempo lo deterioraron tanto que en el siglo XVIII se optó por construir la fachada barroca que hoy contemplamos. Y, según López Ferriero, fue también en este acto cuando se colocó la imagen sedente del Apóstol sobre el Altar Mayor del templo.

En el libro La Historia de Santiago de Compostela se lee, además, que en estos años «en las proximidades a la Catedral se fueron formando plazas (o quintanas en la terminología medieval) que daban acogida a las reuniones de la población con fines religiosos, mercantiles o políticos». La primera fue Cervantes, «pues era el lugar donde el pregonero hacía públicos los acuerdos municipales». Y por el Códice Calixtino se sabe también que en la Plaza del Paraíso se vendían conchas y emblemas de Santiago, además de todo tipo de calzados de cuero para los peregrinos.

Fuente: https://www.elcorreogallego.es/hemeroteca/curiosos-ritos-adornaron-consagracion-catedral-hace-800-anos-OECG661816

Acta de Consagración en el Tumbo B de la Catedral de Santiago de Compostela
Cruz de Consagración de la Catedral de Santiago de Compostela

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