La traslación de las reliquias de San Isidoro

La diocesis de León (España) recuerda hoy la traslación del cuerpo de San Isidoro de Sevilla. El Santo hispalense se celebra en el rito hispano-mozárabe en la octave de este, el 22 de diciembre (en el rito romano 26 de abril). En el s. XI, Sevilla estaba bajo el dominio musulmán cuando el rey Fernando I de Castilla y León hace tributario de su reino al reino musulmán gobernado por Al Mutadid. Además de los tributos le puso como condición la recuperación de las reliquias de Santa Justa. Para ello acudieron a Sevilla Alvito, obispo de León, y Ordoño, obispo de Astorga. No encontraron el cuerpo de Santa Justa, pero San Isidoro aparecido en sueños al obispo de León le indicó que su propio cuerpo debería ser llevado a León. Y así se hizo. El texto que sigue pertenece a la crónica de la llegadas de las reliquias de San Isidoro a la ciudad de León.

A la llegada del santo cuerpo, el muy esclarecido rey [Fernando I] hizo gala de un boato imposible de explicar (…). Así, junto con un grupo de notables y un numeroso destacamento de soldados, el rey llegó hasta el río Duero en compañía de sus hijos, gloria en persona del reino, Sancho, Alfonso y García. Allí su alteza real, dejando escapar lágrimas de alegría, canta alabanzas innúmeras al Creador del mundo; la ingente masa reunida salta de alegría; la tierra resuena con las voces de quienes glorifican a Dios. (…) Dejando a un lado su estatus superior, el gloriosísimo rey Fernando, como si renunciara a un privilegio temporal, los restos del santísimo confesor, descalzo, con sus muy esclarecidos hijos gozaba en portear sobre sus hombros (…). Por su parte la reina Sancha, su esposa, llevando a su lado a sus hijas Urraca y Elvira, prez del reino y honra de su madre, se presentó en la ribera del río Torío ante el ínclito confesor. También los arzobispos y obispos, abades, clero ordinario y religioso, todos se presentan vestidos con los sagrados ornamentos, antecediéndolos los cirios y demás insignias de la Iglesia (…). Y para que más crezca el júbilo y la alabanza se amplíe, a un ciego de nombre Eusebio, mientras pone su mano en el ataúd, la luz le brilló en sus ojos de repente. (…) Tras ello el muy esclarecido rey Fernando, reunidos los arzobispos, los abades al completo y los nobles de su reino, llevaron los miembros del santísimo doctor Isidoro entre himnos y cantos de alabanza a la iglesia de San Juan Bautista, en la que ahora son venerados por los fieles, estableciendo que esta iglesia fuera consagrada en honor del santo prelado Isidoro y que el día de la traslación y dedicación se celebrara como festivo todos los años el décimo día de las calendas de enero. La traslación tuvo lugar en la era 1101, año de la encarnación de Nuestro Señor Jesucristo 10631.

1 Historia de la traslación de San Isidoro, ed. de Juan Antonio Estévez Sola, en Crónicas hispanas del siglo XIII, Turnhout, Brepols, 2010, pp. 200-202.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: