«El alma tengo abrasada». En la Transverberación del corazón de Santa Teresa de Jesús

¿QUE ES LA TRANVERBERACIÓN?

Extasis de Santa Teresa de Bernini en la Iglesia de Santa de la Victoria (Roma)

La liturgia del Carmelo Teresiano recuerda hoy la Transverberación de la Santa Madre Teresa de Jesús. La escena, inmortalizada por Bernini en la iglesia de Santa María de la Victoria en Roma, nos la cuenta ella misma en el libro de su Vida: «Veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal… Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios… Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento»1.

LITERATURA Y ARTE PARA LA ORACIÓN

SEGUNDA LECTURA DEL OFICIO DE LA MEMORIA

De la Llama de amor viva de san Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia
(Llama B, canc. 2, 24. 9. 12. 8: EDE, 2008)

Me heriste el corazón

En el libro del Deuteronomio dice Moisés que nuestro Señor Dios es fuego consumidor, es a saber, fuego de amor. El cual, como sea de infinita fuerza, inestimablemente puede consumir y con gran fuerza abrasando transformar en sí lo que tocare; pero a cada uno abrasa como le halle dispuesto; a unos más, a otros menos, y también cuando él quiere y cómo y cuando quiere. Y, como él sea infinito fuego de amor, cuando él quiere tocar al alma algo apretadamente, es el ardor del alma en tan sumo grado de amor, que le parece al alma que está ardiendo sobre todos los ardores del mundo. Y, como quiera que este fuego divino tenga transformada en sí la sustancia del alma, no solamente siente cauterio, mas toda ella está hecha un cauterio de vehemente fuego.
Y es cosa admirable y digna de contar que, con ser este fuego de Dios tan vehemente consumidor, que con mayor facilidad consumirá mil mundos que el fuego una raspa de lino, no consuma y Ajabe los espíritus en que arde; sino que a la medida de su fuerza y ardor los deleite y endiose, ardiendo en ellos suavemente por la pureza de sus espíritus. Porque en estas comunicaciones, como su fin es engrandecer al alma, no la aprieta, sino ensánchala; no la fatiga, sino deléitala y clarifícala y enriquécela.
Y así, la dichosa alma que por grande ventura a este cauterio llega todo lo sabe, todo lo gusta, todo lo que quiere hace y se prospera y ninguno prevalece delante de ella, ni le toca, porque esta es de quien dice el Apóstol: El espiritual todo lo juzga, y él de ninguno es juzgado. [Y en otro lugar]: El Espíritu todo lo rastrea, hasta los profundos de Dios.
Acaecerá que el alma sienta embestir en ella un serafín con un dardo herbolado de amor encendidísimo, traspasando esta ascua encendida del alma, o, por mejor decir, aquella llama, y cauterízala subidamente. Y entonces siente el alma en la sustancia del espíritu, como en el corazón del alma traspasado.
Pocas almas llegan a esto; mas algunas han llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la virtud y valor a la cabeza, según había de ser la sucesión de la casa, en las primicias del espíritu.
¡Oh dichosa llaga, hecha por quien no sabe sino sanar! ¡Oh venturosa y mucho dichosa llaga, pues no fuiste hecha sino para regalo y deleite del alma! Grande es la llaga, porque grande es el que la hizo; y grande es su regalo, pues el fuego de amor es infinito, y se mide según su capacidad. ¡Oh, pues, regalada llaga!, y tanto más subidamente regalada cuanto más en el centro íntimo de la sustancia tocó el cauterio de amor, abrasando todo lo que se pudo abrasar para regalar todo lo que se pudo regalar.

HIMNO DE VÍSPERAS

Hiere más, Esposo amado,
hiere más, hiere más,
que así la vida me das.

En tan amoroso herir,
solo tú has podido hallar
un morir que es alentar
y un matar que no es morir.
Expirar para vivir
fraguando en tu herida estás;
sabroso haces el sentir;
hiere más, hiere más,
que así la vida me das.

Con ese dardo encendido
logró tu amor sus hazañas,
bien lo sienten mis entrañas
hasta donde me has herido.
Ya está el corazón partido,
mas siempre uno lo hallarás;
y pues triunfas del vencido,
hiere más, hiere más,
que así la vida me das.

UN SONETO DE LOPE DE VEGA

Herida vais del Serafín, Teresa,
corred al agua, cierva blanca y parda,
que la fuente de vida que os aguarda,
también es fuego, y de abrasar no cesa.

 ¿Cómo subís por la montaña espesa
del rígido Carmelo tan gallarda,
que con descalzos pies no os acobarda
del alto fin la inaccesible empresa?

Serafín cazador el dardo os tira,
para que os deje estática la punta,
y las plumas se os queden en la palma.

Con razón vuestra ciencia el mundo admira,
si el seráfico fuego a Dios os junta,
y cuanto veis en él, traslada el alma.

Josefa de Bidos. 1672 Óleo S/ tela. 108 X 140.Iglesia de Cascais. Portugal.
Rubens. Grabado de Sta. Teresa de Ávila de rodillas ante Cristo.
IMÁGENES

Fotos e información en:

https://www.flickr.com/photos/avilas/7669781346
Anónimo, Óleo, S. XVIII. Museo de Arte Virreinal del monasterio de San José y Santa Teresa. Arequipa, Perú.
Atribuido a Alonso del Arco. La transververacion de Sta. Teresa.1750, Óleo S/ tela. Colección Particular, Filadelfia.
Escuela de Cuzco. 1690. Óleo. Convento del Carmen San José, Santiago, Chile
Gian L. Bernini. Transveveración de Santa Teresa de Jesús.

1 Breviario Carmelitano. Monición a la memoria de la Transverberación.

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