Bendición del Belén navideño

CAPITULO XXXVIII
BENDICIÓN DEL BELÉN NAVIDEÑO

1243. Es laudable la costumbre de instalar en las casas y las iglesias un ‘belén’ o ‘nacimiento’, que recuerda y ayuda a vivir el misterio de la Navidad.
1244. Para dar más sentido religioso para significar su inauguración puede hacerse un rito de bendición, qué significa el comienzo de la solemnes fiestas navideñas. Este rito es introductorio de los misterios que se celebran en la liturgia.
1245. Si se trata de un ‘belén’ colocado en la iglesia, la bendición puede hacerse antes o después de alguna de las celebraciones con que comienzan las fiestas de Navidad (al final de las Vísperas o al final de la misa de la noche). También puede hacerse la bendición como una celebración independiente en la tarde del 24 de diciembre.

I. Bendición del belén familiar

II. Bendición del belén de una iglesia
A. Rito de la bendición fuera de la misa o de las I Vísperas de Navidad
B. Rito de la bendición dentro de la misa o de las I Vísperas de Navidad

I. Bendición de un belén familiar

RITO DE LA BENDICIÓN

Ritos iniciales

1246. Reunida la familia, el padre o la madre de la misma dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos se santiguan y responden:
Amén.

El que dirige la celebración puede decir:
Alabemos y demos gracias al señor, que tanto amó al mundo que entregó a su hijo.
R/. Bendito seas por siempre, Señor.

1247. Luego, el que dirige la celebración dispone los presentes para la bendición, con estas palabras u otras semejantes:
Durante estos días contemplaremos asiduamente en nuestro hogar este pesebre y meditaremos el gran amor del Hijo de Dios, que ha querido habitar con nosotros. Pidamos, pues, a Dios que el pesebre colocado en nuestro hogar avive en nosotros la fe cristiana y nos ayude a celebrar más intensamente estas fiestas de Navidad.

1248. Uno de los miembros de la familia lee un texto de la Sagrada Escritura.

María dio a luz a su hijo primogénito Lc 2, 4-7a

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del Santo Evangelio según San Lucas.

En aquellos días, José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama a Belén, es Judea, para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras estaban allí, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre.

Palabra del Señor.

1249. Después de la lectura, según las circunstancias, puede cantarse un canto adecuado.

Preces

1250. Sigue la plegaria común:

En este momento en que nos hemos reunido toda la familia para iniciar las fiestas de Navidad, dirijamos nuestra oración a Cristo, Hijo de Dios vivo, que quiso ser también hijo de una familia humana; digámosle:

R/. Por tu nacimiento, señor, protege a esta familia.

Oh, Cristo, por el misterio de tu sumisión a María y a José enséñanos el respeto y la obediencia a quienes dirigen esta familia. R/.
Tú que amaste y fuiste amado por tus padres, afianza nuestra familia en el amor y la concordia. R/.
Tú que estuviste siempre atento a las cosas de tu Padre, haz que nuestra familia dios sea honoríficado. R/.
Tú que has dado parte de tu gloria a María y a José, admite a nuestro familiares que otros años celebraban las fiestas de Navidad con nosotros en tu familia eterna. R/.

Oración de bendición

1251. Luego el ministro, con las manos justas, dice:
Señor Dios, Padre nuestro,
que tanto amaste al mundo
que nos entregaste a tu Hijo único
nacido de María la Virgen,
dígnate bendecir + este nacimiento
y a la comunidad cristiana que está aquí presente,
para que las imágenes de este belén
ayuden a profundizar en la fe
a los adultos y a los niños.
Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo amado,
que vive y reina por los siglos de los siglos.


R/. Amén.

O bien:
Oh, Dios, Padre Nuestro,
que tanto más al mundo
que nos has entregado a tu único Hijo Jesús,
nacido de la Virgen María,
para salvarnos y llevarnos de nuevo a ti,
te pedimos que con tu bendición +
estas imágenes del nacimiento,
nos ayuden a celebrar la Navidad con alegría
y a ver a Cristo presente
en todos los que necesitan nuestro amor.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús,
tu Hijo amado,
que vive y reina por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

Conclusión del rito

1252. El que dirige la celebración concluye el rito santiguándose y diciendo:
Cristo, el Señor,
que se ha aparecido en la tierra
y el querido convivir con los hombres,
nos bendiga y nos guarde en su amor.

R/. Amén.

© Conferencia Episcopal Española.

Mu00e1s sobre el Bendicional

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