Ascensión del Señor. Año II. Rito Hispano-Mozárabe

Para consultar los textos de la liturgia: http://www.hispanomozarabe.es/Liturgia/Renov/mis-asc2.htm

LECTURAS

La primera lectura narra el acontecimiento del carro de fuego que lleva a Elías al cielo y la contemplación de este acontecimiento tan extraordinario por Eliseo. Podríamos decir que esta lecturas tiene cuatro elementos importantes para entenderla en el contexto de la fiesta de la Ascensión del Señor:

  • Entonces Elías tomó su manto, lo enrolló y golpeó con él las aguas, las cuales se dividieron a uno y otro lado, de modo que pasaron ambos a pie enjuto. Es innegable que este texto inmediatamente nos recuerda al pueblo de Israel cruzando el Mar Rojo en su salida de la esclavitud, camino de la tierra prometida. Acontecimiento que es escuchado en la quinta lectura de la Vigilia Pascual (en el Rito Romano la tercera). El paso del Mar Rojo es el fundamento de la pascua judía y es inalienable a la Pascua cristiana. Lo que ocurrió en aquella primera pascua se cumple y perfecciona en la resurrección de Cristo.
  • Elías dijo a Eliseo: «Pídeme lo que quieras antes de que sea arrebatado de tu presencia». Eliseo contestó: «Que pasen a mí las dos terceras partes de tu espíritu». Elías repuso: «Difícil cosa has ido a pedir. Con todo, si me ves cuando sea arrebatado de tu presencia, te será concedida; y si no, no lo será». La petición del espíritu por parte de Eliseo y la concesión de Elías es un anticipo de la promesa que Jesús hace del Espíritu y que escuchamos en el evangelio y sobre todo en la segunda lectura: recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros para que seáis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra.
  • Mientras iban caminando y conversando (Elías y Eliseo), un carro de fuego, con caballos de fuego, pasó entre los dos, y Elías fue arrebatado en un torbellino hacia el cielo. El contexto de la Ascención del Señor da la pauta para la comparación del carro de fuego con la nube que arrebata al cielo a Elías y a Jesús. No podemos olvidar que algunos creían que en él, Elías había vuelto.
  • Los discípulos de los profetas de Jericó lo vieron desde el otro lado, y exclamaron: «El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo». La fuerza del espíritu de Elías y la del Espíritu Santo son notables en quien la poseen; en el caso de Eliseo porque ven que actúa como Elías golpeando con el manto el río para abrirlo en dos, en el caso de los apóstoles porque predican y sanan siguiendo el ejemplo del Señor.

La segunda lectura y el evangelio son las narraciones de la Ascensión del Señor de Lucas en sus dos escritos: el evangelio que lleva su nombre y el libro de los Hechos de los Apóstoles también escrito por él.

LAS ORACIONES

  • EL TRONO. Ya en el Praelegendum (Canto de entrada) hace referencia al trono dónde se sienta el Señor. La liturgia de la Ascensión del Señor está unida a la visión del trono de Dios (primera lectura del año I: la visión del trono del Apocalipsis). Y se repite a lo largo de la liturgia de este día. Concretamente en el aspecto de volver al trono del que había salido para encarnarse; y aunque son más las alusiones a la vuelta al cielo, el retorno al trono se repite expresamente hasta tres veces:
    • Oratio admonitionis (Monición sacerdotal): En este día nuestro Salvador, después de haber tomado nuestra carne, recupera el trono de su divinidad.
    • Post Nomina (Oración después de los dípticos): Señor, rey de la gloria, que, dando cumplimiento a los oráculos proféticos vuelves al trono paterno, alzando los dinteles de las puertas eternales.
    • Illatio (acción de gracias): después de impartir su doctrina al colegio de los apóstoles, vuelve a aquel trono de majestad que le corresponde.

La lectura del libro del Apocalipsis del año I tiene un significado que podría ir más allá de lo doctrinal y ser expresión de la práctica litúrgica del rito visigótico. Cuando hablamos de Cristo que asciende al Padre siempre nos preguntamos si nos ha dejado solos. El trono vacío en la iconografía cristiana de los primeros siglos parece hacerse eco de esa ausencia que, desde la perspectiva del capítulo cuarto del Apocalipsis, es también presencia. La iconografía del trono también alude al trono terrestre, la cátedra episcopal. Como han hecho ver algunos investigadores, la cátedra situada al fondo del ábside de las iglesias hispanas, hacia la cual se tenían que dirigir necesariamente todos en la anáfora, es una expresión de esa ausencia-presencia y, a su vez, del carácter icónico del ministerio sacerdotal

Adolfo Ivorra, Liturgia hispano-mozárabe
  • LA DIVINIDAD DE CRISTO. Este retorno al trono que había dejado supone la idea de la divinidad de Cristo en contra de las herejías extendidas y más concretamente el arrianismo. El Post Sanctus (Oración después del Sanctus) lo expresa de forma literal: Él, conservando la naturaleza de su divinidad inmutable, acabada la misión que le trajo al mundo: su encarnación, pasión, resurrección y ascensión.
  • LA ELEVACIÓN DE LOS HOMBRES. Al igual que el tema del trono, la idea de que Cristo al ascender nos lleva con el al cielo es parte de la teología de la liturgia de este día. De hecho, prácticamente, todas las oraciones mencionan esta temática. Algunas, además, haciendo alusión a la cautividad de los hombres uniéndonos al tema pascual de la liberación: Tú, Señor, subiste a la altura llevando prisioneros (Psallendum / Salmo de meditación); Señor, Dios de las virtudes, que fuiste más allá del ocaso caminando hacia el oriente sobre los más altos cielos, guiando un cortejo de antiguos cautivos para glorificar así en tu Ascensión (Alia / Oración entre los dípticos); al hombre asociado a él, que había sido cautivo del demonio, lo hace huésped suyo (Illatio / Acción de gracias), etc.

La Ascensión de Cristo constituye nuestra elevación, y el cuerpo tiene la esperanza de estar un día en donde le ha precedido su gloriosa cabeza; por eso, con dignos sentimientos de júbilo, amadísimos, alegrémonos y gocémonos con piadosas acciones de gracias.

San León Magno, Sermón LXXIII
  • EL AGUA. La Illatio hace una larga alusión a la tempestad calmada en la que el agua cede a su naturaleza para que el discípulo pueda caminar sobre ella. También la primera lectura nos muestra un prodigio sobre el agua del Jordán.

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