Traducción de M. Smyth, Ante Altaria (Cerf, Paris 2007) 131-133.
En España, en la Galia y en Milán, la fracción se realizaba justo después de la contestatio, quizás a veces en relación con la epíclesis. Fue Gregorio el Grande quien transfirió la fracción romana después del Pater (Epist. IX, 12) al igual que en la liturgia constantinopolitana. Algunos testimonios tardíos asocian la fracción con el ministerio angélico[1].
Es cierto que, según Agustín, la fracción es parte de la anáfora: “Las oraciones [eucarísticas] consisten en la bendición y la santificación [de lo que se encuentra sobre la mesa del Señor], y luego en su fracción para su distribución” (Ep. 149, 16).
La fracción no estaba acompañada de una oración específica. Las únicas excepciones derivan de la adición de una fórmula híbrida romana como suplemento al ordo galicano (MG 272), o al contrario, de una voluntad de mantener un post mysterium a pesar de la adopción del canon romano, como en el Misal de Stowe (p. 17), que reutiliza el post mysterium MG 516; y en Milán in cena domini (Bia 452), según el post mysterium MG 31.
La fracción, que podía ser bastante larga, estaba acompañada de un canto. “Germán” (Ep. I, 24b) la menciona, y se encuentra un confractorium en Hispania, en Milán, en Irlanda (Stowe, p. 17). Se mantuvo durante algún tiempo en la liturgia romano-franca en competencia con el Agnus Dei romano[2]. A juzgar por el Misal de Stowe y la liturgia hispánica en Cuaresma[3], el Salmo 32, 22 (Fiat misericordia tua…) era el canto normal de la fracción[4]. Este versículo, que implora la bendición divina y que así hace eco a la epíclesis, era muy apropiado. Además, la tradición hispánica A asigna en Pascua un confractorium propio, Vicit leo (León, p. 286; LMS, col. 257, nota 1)[5], extraído del Apocalipsis, acorde con el simbolismo escatológico de la fracción, muy desarrollado en Hispania. Está atestiguado en una patena Hispánica del siglo VI, y, más tarde, en los antifonarios francos bajo la forma de dos antífonas más extensas: Ecce vicit leo (CAO 6616) y Dignus est (CAO 6448), que es la continuación del texto de la anterior.
El canon 3 de Tours II (567) especifica que las porciones deben disponerse sobre la patena “no según la forma de una imagen, sino según el motivo de la cruz (non in imaginario ordine sed sub crucis titulo)”[6]. Este uso está atestiguado en Hispania por Ildefonso de Toledo[7] y el Missale mixtum (col. 557)[8], en el sur de Italia[9], y en Irlanda por el Tratado sobre la Misa (nos. 17-18) del Misal de Stowe y el del Leabhar breaghs[10].
[1] Por ejemplo, los cantos de la fracción en el norte de Italia, Emitte angelum/Emitte spiritum y Multitudo angelorum, que son de origen oriental (Huglo, «Antifone», n° 8 y 5), y la Vita Samsoni del siglo VI, influenciada por el ángel del Supplices del canon romano: «Cuando él cantaba la misa, se veían a su lado los ángeles, que son eternamente los ministros del altar y del sacrificio del Dios santo, y regularmente fraccionaban la oblación con sus manos; solo él, Sansón, los veía» (ASS, Julio, VI); Pseudo-Germán, Ep. I, 24a-b (según el apotegma de los Padres del desierto, Abba Daniel, transmitido por Gregorio Magno, Dial. IV, 58) y Ep. II, 13: LMS 718 (según una versión antigua del canon romano), ver P. Cagin, Te Deum ou lllatio?, Solesmes, 1906, p. 218-221.
[2] Graduel de Saint-Yrieix, p. 30-35; Cattaneo, “I canti”, p. 160 s.; Gastoué, Le Chant, p. 9 s.; Huglo, “Antifone” (ver especialmente n° 10 Memor sil de los graduales aquitanos).
[3] Janeras, “El rito”, p. 234 (y n° 3).
[4] El Tercer Concilio de Toledo (589) añadió la forma arcaica Credimus del símbolo de Nicea al confractorium, ver J. Pinell, “Credo y comunión en la estructura de la misa hispánica según disposiciones del III Concilio de Toledo”, en Concilia III de Toledo: XIV centenario, 589-1989, Toledo, 1991, p. 333-342; se encuentra este Credimus en los graduales aquitanos.
[5] La tradición B, más antigua, indica esta pieza durante todo el tiempo pascual, pero para la conmixtión (situada en Hispania después del Pater), es decir, en preludio al Sancta sanctis (MM, col. 560 y 568), ver Brou, “Le Sancta sanctis”, p. 13 y Janeras, “El rito”, p. 226-238.
[6] Cabrol, “Fractio panis”; este canon debe relacionarse con la carta del papa Pelagio a Sapaudo de Arles (alrededor de 560) condenando la representación de un rostro humano con las porciones, ver P. Gasso y C. Batlle, Pelagii I Papae epistulae quae supersunt, Montserrat, 1956 (SD 8), p. 61.
[7] De cognitione baptismi, 19 (PL 96, 119-120).
[8] Janeras, “El rito”, p. 224-230.
[9] A. Ebner, Iter Italicum. Quellen und Forschungen zur Geschichte und Kunstgeschichte des Missale Romanum im Mittelalter, Friburgo-en-Brisgovia, 1896, p. 309.
[10] Gougaud, “Celtiques”, col. 3011-3012, quien destaca que en Irlanda los sacerdotes comparten la fracción, como sugiere la Vita Samsoni citada anteriormente.
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