Beata Ana de San Bartolomé.

El 7 de junio celebramos a la Beata Ana de San Bartolomé compañera inseparable, discípula privilegiada, secretaria y consejera, amiga y confidente de la Gran Santa Teresa de Jesús.

El 1 de octubre de 1549 nace Ana, hija de Hernán García y María Manzanas, sexta de los siete hijos de éste matrimonio (3 chicos y 4 chicas).

Al morir sus padres, los hermanos se hicieron cargo del sostenimiento de la hacienda con el trabajo de cada uno hasta tomar estado. Ana se encargó de guardar las ovejas. Y así iba creciendo hasta que llegó la edad de buscarle marido. Sus hermanos lo tenían dispuesto pero ella desistió en todo momento, su proyecto de hacerse monja lo asumió con tal firmeza que nadie podía disuadirla.

Llegó de párroco a El Almendral un sacerdote que había servido de capellán en uno de los conventos de Ávila y fue quien le recomendó el monasterio de san José, recién fundado por la Madre Teresa. Ana fue a visitarlas y ambas partes quedaron gratamente satisfechas. Como la Santa no estaba en esos días, le dijeron que regresara a su pueblo y ya le avisarían para entrar. Al cabo de un tiempo y superada la oposición de sus hermanos, entró en el monasterio de San José el 2 de diciembre de 1570 con el nombre de Ana de s. Bartolomé.

Recibió el hábito para hermana lega o de velo blanco, la primera que se recibía para ese estado. A los dos años, el 15 de agosto de 1572 hizo la profesión y ese mismo día recibió una merced del Señor: visión de Cristo crucificado, que le hará crecer en amor de Dios y deseo de salvación de las almas. Ana desempeñaba todas sus tareas con sencillez, generosidad y gran capacidad de servicio; de ahí que la Santa la elija para ser su enfermera personal y también, del convento: “Sea priora de ellas (las enfermas) y no me pida licencia; délas lo que viere han menester”. (Autobiografía A 5, 1).

Ana se convertirá no sólo en enfermera sino en la compañera, amiga y confidente de la Santa en las fundaciones de los últimos años de su vida y hasta el mismo momento de su muerte que como todos sabemos, aconteció el 4 de octubre de 1582. Después de la muerte de la Santa, Ana tendrá una idea que constituirá el fundamento de toda su vida: transmitir el espíritu de Teresa y su obra. Ana de s. Bartolomé es una de las seis monjas que reciben la misión de implantar el Carmelo teresiano en Francia. El 18 de octubre de 1604 fundarán en París el primer Carmelo. Las seis fundadoras fueron: Ana de Jesús, Beatriz de la Concepción, Isabel de los Ángeles de Salamanca; Leonor de s. Bernardo de Loeches; Isabel de s. Pablo de Burgos y Ana de s. Bartolomé de Ávila.


San Pío V

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